Como decía en el post anterior alguien ha decretado la desaparición de la raza blanca occidental. Oscuras fuerzas, no por oscuras desconocidas, están llevando a cabo un plan de exterminio frente al cual el holocausto va a terminar siendo un mero ensayo.
En este orden de demolición destaca España que allá por cuando gobernaba Aznar aprobó el congreso sin que el ministro de interior se enterara una ley de extranjería que permitía la invasión de Marruecos por cuestión de lazos familiares.
En adelante todo ha sido insistir en la inmigración al precio que sea y comandada por todos los políticos de cualquier pelaje ideológico que han gobernado esta pobre nación.
Sobre esta cuestión no se debe echar la culpa a Zapatero. Él más bien inició la política de emasculación psicológica masculina nacional mediante las leyes de género, del matrimonio homosexual y similares que nos han convertido en el faro que ilumina el mundo arco iris.
Por supuesto la irrupción de la mujer en el mundo político fue en tiempos de Zapatero todo un descubrimiento. El presidente se escondía tras las faldas femeninas, y luego eso mismo hizo Rajoy escudado por la Soraya.
En este momento, simplemente el varón no tiene sitio en España. Todo es mujer con el resultado de que nuestra capacidad de reposición generacional no existe. En un par de generaciones, quizá antes, la bandera islámica ondeará en la Moncloa y en Zarzuela.
Ahora bien, la pregunta es: ¿por qué nuestros políticos y en general los europeos aceptan esta situación de desintegración poblacional europea blanca y promueven la sustitución de la cultura y tradición europea por la islámica? ¿qué consiguen ellos si además son tan blancos como la mayoría de nosotros? ¿cómo pueden traicionarnos de esta manera? ¿cómo pueden actuar cómo lo están haciendo?
La respuesta evidente es que están comprados. Y el precio de la traición lo pagamos nosotros. Nuestros dirigentes están actuando como lo hacen porque son gente sin escrúpulos y porque existen tribunales internacionales como el de la Haya que puede meterlos en la cárcel si actuaran en beneficio de sus connacionales argumentando los famosos derechos humanos. De esta forma han encarcelado a dirigentes serbios y han mostrado el destino de aquellos que se rebelen contra eso que se llama el NOM que no es otra cosa que el exterminio de la raza blanca cristiana.
Y cuando la hecatombe ocurra, estos prohombres y mujeres tienen asegurada. o creen tenerla, su supervivencia y además supervivencia de lujo.
Y esto no es hablar por hablar. La demostración es la del rey español Juan Carlos. Rey que juró todos los principios del movimiento, partido político único en la España franquista. Rey que juró las leyes fundamentales del estado español, una suerte de constitución franquista, rey que accedió al trono como católico estricto en un país absolutamente católico y que luego a lo largo de su reinado traicionó todo lo que juró y perjuró sin un mínimo arrepentimiento. Traicionó sus juramentos que le permitieron acceder al trono. Traicionó al ejército, traicionó a su esposa, traicionó su fe católica y finalmente fue expulsado de España y recogido por quienes le habían pagado y sostenido. Un rey católico acogido y protegido en un país islámico.
Eso es lo que esperan nuestros traidores actuales. Cuando todo se derrumbe huirán a la Meca esperando ser tratados como el monarca español. Pero ya veremos. Una vez que todo occidente caiga en su poder no van a necesitarlos, ni pagarlos, ni protegerlos. De momento lo hacen con el monarca Borbón porque les interesa mandar ese mensaje para que quienes nos traicionan sigan haciéndolo con la seguridad de que su futuro de vida lujosa y feliz está garantizada.
Pero lo pagarán, de eso no hay duda. Roma no paga a traidores y el Islam tampoco.
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