Translate

Mostrando entradas con la etiqueta RELIGIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RELIGIÓN. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de abril de 2020

RESURRECCIÓN

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














RESURRECCIÓN

Estamos en tiempo de recuerdo. La Semana Santa recuerda la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

En esta sociedad secularizada todo lo que huele a religioso, a fe en lo trascendente da lugar a artículos, opiniones, incluso a propaganda de libros presuntamente históricos muy contrarios a la historia evangélica de la resurrección. En el fondo todo se reduce a tener fe en Cristo o a no tenerla.

Yo tengo fe. A veces cuando las cosas van mal, la fe flaquea. También cuando los que tenemos fe intuimos que quizá el final del combate entre Cristo y el otro no nos sea favorable. Está la promesa del triunfo final (las puertas del infierno no prevalecerán), la revelación del Apocalipsis de SanJuan libro al que, según el padre Castellani, Borges calificaba como historia con amenazas atroces y alegrías feroces, libro este en el que finalmente se augura el triunfo definitivo de Cristo.

Hay que tener fe, pero lo que vemos en este momento es precisamente el triunfo definitivo del otro.
No obstante y a pesar de la posible derrota de Nuestro Señor, sigo teniendo fe en Él. No tiene ningún mérito creer en el triunfador.

La fe, es cierto, al menos la mía responde también, soy muy consciente de ello, al proceso de troquelación mental al que muchos niños fuimos sometidos en la ya lejana infancia. En aquel entonces, años 60 a 70, y en la España profunda de los pueblos con escasos habitantes, todavía se vivía en una inmersión absoluta en el catolicismo tradicional. Luego, con el correr del tiempo, la fe fue haciéndose más débil, si bien, en mi caso siempre dejé a Cristo en un lugar más o menos resguardado. Nunca renegué de Él, pero sí lo mantuve arrinconado, sin que molestara demasiado en los nuevos tiempos de sexo desenfrenado y libertad aparente que fueron sobreviniendo a partir de los años 80.


jueves, 26 de marzo de 2020

CUADERNO DE BITÁCORA DEL CORONAVIRUS

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal













Día 16 de la pandemia en España según fecha oficial (9 de marzo del año de Nuestro Señor de 2020) decretada por el gobierno. El repaso a los diarios digitales da una imagen tenebrosa de lo que ocurre y de lo que nos depara el futuro. La expansión del virus es terrorífica y la tendencia es a aumentar hasta alcanzar la cota estadística máxima a partir de la cual comenzará a declinar el número de infectados. En alguno de los digitales anuncian la escasa fiabilidad de los estadísticas oficiales. El número de test efectuados en España es escaso y en consecuencia los infectados deben ser diez veces más de los contabilizados. Especulan entre seiscientos mil o más. Esos cálculos provienen de algunos estudiosos italianos. La imprevisión italiana es parecida a la española. Probablemente en España sea aún peor.

El gobierno revolucionario castrista español parece totalmente sobrepasado. Incapaz de hacer otra cosa que no sea propaganda y contrapropaganda. Las chicas ultrafeministas tienen sus rincones periodísticos y supongo que televisivos (solo veo Netflix en tv) para mantener la tensión del feminismo reivindicativo. No obstante el virus tuvo una gran ayuda en las manifestaciones del 8 M y muchas mujeres han sido infectadas. Las soflamas están de más en estos tiempos en que el feminismo se expande, pero de poco les sirve a aquellas que contraen la enfermedad.

Son tiempos de solidaridad no de politiquerías que nos están llevando al precipicio.

En la vertiente positiva de la peste, un virólogo francés afirma que la combinación de dos fármacos es eficaz contra la enfermedad. Dudas y discusiones al respecto. De momento la hecatombe continúa.

La Iglesia Católica pliega velas y se retrotrae al interior de las sedes apostólicas. La Iglesia de Aquél que dijo «Mi reino no es de este mundo» tiene miedo de abandonar «este mundo» contrariamente a lo que proclamaba Santa Teresa de Ávila:

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puso en mí este letrero:
muero porque no muero.
<>
Esta divina unión,
y el amor con que yo vivo,
hace a mi Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a mi Dios prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero. 


Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero;
que muero porque no muero. 


Recomiendo la lectura de lo anterior al señor Bergoglio y otros prebostes de la Iglesia.

jueves, 19 de marzo de 2020

NUEVA ORACIÓN POR EL CORONAVIRUS

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














En tiempos de miedo como los que vivimos en la actualidad, conviene tener esperanza. Extraer de entre los escombros de nuestra mente destrozada por el terror y la incertidumbre algo, lo que sea que nos ayude y de paso ayude a otros.

Y pondré mi pequeña experiencia que, lo digo de antemano y para aquellos que odian la fe cristiana, tiene que ver con la fe católica. Y con los sueños, mis sueños. Y también con las películas producidas por lo que se llamó fábrica de sueños y que ha resultado ser también fábrica de pesadillas, sobre todo una.

Cuando vi la famosa película “El exorcista” tendría por aquel entonces unos dieciocho años. Me impresionó vivamente. La historia mostraba de forma visible aquello que en las catequesis infantiles a las que yo había asistido se había configurado como algo lejano, nebuloso, ciertamente inquietante , pero carente de forma reconocible, un miedo latente y lejano. El diablo, el demonio, ese ser maligno que quiere arrastrarnos a ese lugar de perpetuo sufrimiento, el infierno, está siempre directamente relacionado con la fe cristiana. Cristo, según los evangelios, hace fundamentalmente dos cosas, dos milagros, curar enfermos y expulsar demonios. La película en cuestión ponía cara y forma al demonio que, dígase lo que se diga, nos aterra a todos los católicos.

Además, me parece a mí, que dicha película terminó por abrir puertas al mal. Mostró sacrilegios, perversos pintarrajeos de tipo sexual a una imagen de la Santísima Virgen, cosas que con el correr de los años repitieron supuestos artistas transgresores, pintando a Nuestro Señor crucificado con sexo femenino, utilizando hostias consagradas robadas de Iglesias para desparramarlas por el suelo. Supuestas, insisto, transgresiones que parecían significar libertad creativa y valentía del autor y que no eran sino demoníacas manifestaciones a través de servidores entregados, consciente o inocentemente a su señor. Al señor de las moscas.

Pero estábamos en los sueños, en los míos. Y a partir de aquella película se repetía cada cierto tiempo la aparición de un perseguidor, de alguien que me inquietaba y del que no podía librarme a pesar de mis oraciones y de recurrir a crucifijos y otras amenazas aprendidas de refilón. No eran, todo hay que decirlo, sueños terroríficos, pero sí sumamente desagradables. Acababan por despertarme y en ocasiones tenía que encender la luz para al cabo de un rato sosegarme y volver a dormir.

En la última de estas pesadillas volvía esa criatura a molestarme, a aterrarme de nuevo, a obligarme a huir sin poder encontrar remedio que me librase de la presencia maligna. Y entonces, no sé por qué, me vino a la mente el recuerdo la historia bíblica de la enemistad entre la mujer y la serpiente. Dios otorga finalmente el poder de aplastar al tentador por parte de la hembra de la especie. Algo curioso y sugerente que para nosotros los católicos cristaliza en Nuestra Señora, la madre de Dios, de Cristo .

martes, 10 de marzo de 2020

ORACIÓN POR EL CORONAVIRUS

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














El coronavirus avanza imparable. Comenzó en China, concretamente en Whuan lugar del que nadie en occidente había oído hablar. Las medidas de las autoridades parecían excesivas, pero para que un estallido semejante escape al control de un gobierno como el chino y el mundo acabe enterándose, la peligrosidad del virus era más que evidente.

Las teorías acerca del origen abundan. Entre las oficiales destacan la costumbre de los chinos de comer pangolín crudo y utilizar partes del cuerpo del animal para la medicina tradicional. Sin embargo esta costumbre no es de ahora y no parece que sea la causa. La historia del laboratorio de experimentación con certificado para trabajar con los virus más letales parece más probable. El ser humano lleva tiempo experimentando con energías y elementos biológicos de difícil control. Caminando al borde del abismo. Lo ocurrido en Chernóbil fue una advertencia que puso en cuestión la energía nuclear. El terremoto en Japón elevó el nivel de alarma ante esta energía, puesto que la tecnología japonesa pasa por ser de las más desarrolladas del planeta. Fukushima colapsó porque no hay avance científico que resista las fuerzas naturales desatadas. La pretensión humana que subyace en todo el entramado científico es la de la omnipotencia. Comed del fruto prohibido y no moriréis, sino que seréis como dioses.

El árbol del fruto envenado tenía nombre desde el principio “el árbol de la ciencia, del bien y del mal”. O de otra forma “el árbol del conocimiento…” parece una advertencia desde el principio de los tiempos. La aparente ignorancia como clave de la felicidad. Las preguntas sin respuesta como creciente inquietud.

Pero estábamos con el coronavirus. Ha habido otras infecciones en el pasado, pero finalmente se demostraron menos invasivas de lo que parecían. Hasta el ébola acabó sucumbiendo en occidente a lo que parecía un sistema sanitario inmune a las amenazas pandémicas. Hasta ahora.

Se restringirán movimientos. Los viajes que en los últimos tiempos habían alcanzado la condición de histeria colectiva serán condenados a la práctica desaparición. Quedaremos adscritos a determinados lugares como en las sociedades estamentales medievales. Quizá no todo sean desventajas. Las juergas internacionales a cuenta de Olimpiadas, campeonatos de esto y de lo otro también serán restringidas. El coronavirus no tiene solución, al menos de momento.

Otras teorías entran en el terreno de la conspiración. El club Bieldeberg, la masonería internacional, los ubicuos Illuminati, según algunos, quieren limitar la población mundial y con el coronavirus al frente, convertir los hospitales en campos de exterminio. El aborto ya gaseaba a pleno rendimiento y ahora la eutanasia con ayuda de este nuevo virus se utilizará para cargarse a los viejos. El sistema de pensiones a salvo y sin necesidad de retrasar la edad de jubilación. También hay quien relaciona al virus con el 5G de los móviles como hay quien cree que en la expansión del autismo tienen culpa las vacunas. Vaya usted a saber. La reverenciada ciencia tiene cada vez más cavernosas e insondables lagunas.

Están, por supuesto, las teorías religiosas. En Garabandal, la misteriosa señora, anunció un aviso, un milagro y un castigo. Este último condicionado a que no hubiera un arrepentimiento después del aviso y del milagro.

Avisos ha habido varios en este comienzo aciago del siglo XXI, bien es verdad que el nivel de deterioro, de descontrol social, de corrupción en todos los ámbitos de la actividad humana, de pérdida de valores humanos considerados básicos hasta no hace mucho tiempo parece haber alcanzado una nueva marca. La copa de la ira divina está llenándose hasta el borde. El coronavirus, en este sentido religioso, sí que parece un aviso. Una llamada de atención. O quizá el aviso haya sido anterior, no uno, sino varios. 11 S, 11 M, guerras de Afganistán, Irak, Libia y antes las de la antigua Yugoslavia. Entonces, puede que el coronavirus sea el castigo sin que hayamos visto el milagro. En fin, no demos más vueltas al asunto. El futuro amenaza tormenta. Tormenta de enfermedad descontrolada. De economía destruida, de descontrol absoluto. Aquí los creyentes alzamos la vista al cielo todas las tardes y clamamos. Ven Señor Jesús. Vuelve ya como prometiste antes de que perdamos la fe.

jueves, 2 de enero de 2020

LA FIERA VATICANA

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














El careto papal. El careto es la expresión facial. A veces me veo atacado. Por ella. No diré quién es ella. La composición caretal es variada. En general, sufriente. La enfermedad apareció en el exacto momento en que murió. Y a partir de ahí… hasta hoy. Sin tregua, sin descanso, sin perdón. El careto es eterno. Se sucede a sí mismo y lo temo más que al diablo. El peor es el careto acusador culpabilizador. Uno es culpable aunque se demuestre lo contrario.

Ellas se casan pensando que ellos van a cambiar y ellos pensando que ellas no van a cambiar. Pregunten a Felipe. El careto de ella es inerte, marmóreo, fratasado y sumergido en espesa capa antártica de productos faciales, pero…

Más que probablemente emergerá en la intimidad. El cuento de la cenicienta fue maravilloso mientras fue solo fantasía para consumo de soñadoras. Ahora es aterrador.

Viene esto a cuento del terrible manotazo papal. El anticristo no soporta a los demás, tampoco a las demás. La cólera del jerarca que baja hipócritamente a las cloacas del pueblo llano y corriente. A darse el baño de barro propio de elefantes que de vez en cuando deben compartir charca y barrizal con especies inmundas. Pero la humilde gacela que reclama atención real y no sonrisa impostada pone al descubierto la cruel realidad de la fiera.

El terrible manotazo seguido del aterrador careto. Crimen de género si el autor fuera Juan Nadie. Detención y cárcel sin posible fianza. Pero se trata de la fiera. Del impostor vaticano. Del mentiroso que tenía preparado discurso de año nuevo contra el maltrato a la mujer. Rayos y truenos en el interior de la cueva. Nueva impostura pidiendo perdón, mientras el careto emite ondas asesinas.

Es imposible escapar del careto, del propio y del ajeno. Ellos saben de ti y tú sabes de ellos. Te conocen y los conoces. Tienes que huir, esconderte. No hay salida.

Dicen haber encontrado la forma de leer el pensamiento a través de un gorro de baño repleto de agujas conectadas a la piel del cráneo.

Sinceramente, no hace falta tanto alarde tecnológico. Simplemente, miren el careto.



miércoles, 9 de octubre de 2019

CRUZANDO EL UMBRAL DE LA DESESPERANZA

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














¿Qué podemos decir, o hacer? Me refiero a los católicos bautizados. Los que todavía tenemos fe. Los que creemos que Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios hecho hombre. Según la teología tradicional católica, no solo Hijo, sino Dios mismo en Santísima Trinidad con el Padre y el Espíritu Santo.

Decían que San Agustín caminaba cerca de una playa intentando comprender el misterio de Dios. El misterio de la Santísima Trinidad. Vio a un niño que corría una y otra vez hasta las aguas del mar, llenaba un cuenco y lo vaciaba en un agujero que había hecho en la arena. El santo, intrigado, se acercó al niño y le preguntó acerca de lo que estaba haciendo.
Voy a meter toda el agua del mar en este agujero, le contestó. El sabio sonrió y le dijo que era evidente que eso que intentaba era imposible. El niño sonrió a su vez y le contestó: es lo mismo que le ocurre a una mente tan pequeña como la tuya cuando intenta comprender el misterio de Dios.

Dejémoslo ahí. El misterio de Dios escapa a nuestra limitada inteligencia, a pesar de lo cual muchos sabios nos convencen de que lo conocen. Unos niegan la existencia misma de un Dios personal y creador, otros están convencidos de que Dios es todo, en términos populares, sería como la famosa “fuerza” de la Guerra de las Galaxias la película, “fuerza” con un lado oscuro y otro luminoso.

viernes, 2 de agosto de 2019

SALVINI REZA A LA VIRGEN. FRANCISCO NO QUIERE QUE LO HAGA

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal













Salvini empuña el rosario. Más de uno pensará que se trata de un gesto teatral en busca del voto católico. Probablemente no. Salvini sabe lo que hace, los que quieren matarle también.

La Iglesia Católica ha mostrado su repulsa. No le parece bien que Salvini esgrima el rosario. Ellos, la Iglesia del papa Francisco, de algunos eminentísimos cardenales homosexuales activos, de algunos, es difícil saber cuántos, obispos pederastas entregados al sexo y al desorden moral, de los sacerdotes enrollados en misas esperpénticas, se han enfadado, ¡cómo se atreve!

Pero lo que hace Salvini es invocar a la Virgen Santísima, a la madre eterna, a la mujer que aplasta a la serpiente. Eso lo saben algunos.

¿Por qué a la Iglesia Católica le molesta? Según la novela que escribió un jesuita al que le gustaba salir en televisión y a raíz del éxito de la película “El exorcista”, podemos concluir que la Iglesia Católica está al servicio de Satanás. Lo cuenta Malachi Martín en “El último Papa”. Dice que durante el concilio Vaticano II, un grupo de cardenales en Roma en comunicación con otro similar en algún lugar de Estados Unidos invocaron y entronizaron al mismísimo Satanás en el seno de la propia Iglesia.

 Al efecto, violaron a una niña que según el ya fallecido Martín, vive y es esposa y madre.
Por eso esta Iglesia se escandaliza

. Recordemos el pasaje evangélico. Una mujer, María Magdalena, creo recordar, compra un perfume carísimo para ungir al hombre que ama. Judas se escandaliza, el apóstol hipócrita dice que mejor hubiera sido repartir el dinero gastado en semejante lujo entre los pobres. Pobres siempre habrá, contesta Jesús, pero yo voy a estar poco tiempo entre vosotros. Jesús aprueba lo que hace María Magdalena porque sabe que ella le ama. Lo que Jesús busca es el amor, no la hipócrita caridad con los pobres bajo la cual se esconde el desprecio y el odio.

Pero esta Iglesia ya visiblemente satánica, como hizo Judas, finge escandalizarse. Ya se sabe que no es la Iglesia de Cristo, es la Iglesia de los pobres, eso dicen, es la Iglesia del marxismo cubano o venezolano. Es la Iglesia de la falsedad absoluta, de la mentira y del mal. Es la Iglesia de Satanás.
Hace bien Salvini esgrimiendo el rosario, le va la vida eterna en ello y quizá también la vida en este mundo.

jueves, 21 de marzo de 2019

EL OBISPO

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno













«Una gran parte de los que nos consideramos católicos ya no sabemos lo que es el cristianismo». Advierte el prelado, muy preocupado por la posibilidad de que los que se consideran católicos se confundan y voten a un determinado partido. El clero en general y la aristocracia eclesial tienen por costumbre utilizar un lenguaje de difícil comprensión para el general de los mortales, poco instruidos en las nuevas filosofías que dominan el entorno vaticano y católico. Nuevas, es un decir, puesto que hace ya décadas que se han apoderado de la cosmovisión católica, sustituyendo el antiguo cristianismo por una nueva religión. No obstante, es claro que el obispo en cuestión nos advierte acerca de la tentación de algunos católicos que parecen dispuestos a entregar el voto a Vox.

Entre los que ya no saben qué es el cristianismo se incluye el propio obispo, lo cual, para un hombre supuestamente consagrado en la fe católica, sí que es alarmante. El obispo, el sucesor de los primeros apóstoles confiesa que no sabe lo que es el cristianismo.

A lo largo de casi dos mil años la Iglesia ha sostenido que Cristo era y es el Hijo de Dios y de acuerdo con el misterio de la Santísima Trinidad, Dios mismo hecho hombre.

El cristianismo es pues, únicamente fe. Fe en que Cristo era Dios mismo. No hay nada más y nada menos. Sencillo y a la vez complicado. Y en tanto que complicado, el cristiano tradicional, el pueblo cristiano se limitaba a creer sin abstraerse en complicadas argumentaciones filosóficas cosa que sí hicieron y hacen desde hace mucho tiempo los más destacados intelectuales católicos y no católicos.

El obispo no sabe lo que es el cristianismo, pero advierte: « No es el pueblo cristiano el que tiene necesidad de que los políticos apoyen su visión del mundo, son más bien un cierto tipo de políticos los que buscan ansiosamente el apoyo del pueblo cristiano, y tratan a toda costa de hacernos creer que es al revés». Enrevesada argumentación en la que brilla por ausencia la definición, el concepto que el obispo tiene del pueblo cristiano.

A lo largo de la carta el obispo va explicándose con esa abstrusa capacidad que tienen los príncipes de la Iglesia para confundir a los feligreses, ovejas a su cuidado, y cada vez con más frecuencia para confundirse a sí mismos. En todo caso se advierte que esa primera afirmación: «los católicos no sabemos lo que es el cristianismo», era en realidad una afirmación cargada de falsa modestia. Él, por supuesto, sí sabe lo que es el cristianismo, al menos parece estar de acuerdo con la interpretación que la actual jerarquía católica hace del cristianismo, por lo que cabe deducir que es el católico tradicional el que realmente está confundido y es esa confusión la que le lleva a votar a un cierto partido que no nombra. Para que no quede duda, el partido es Vox, solo que el melifluo obispo evita, como la jerarquía católica de las últimas décadas tiene por costumbre, llamar a las cosas por su nombre.

Se refiere luego a «esa cultura de la familia y de la vida» que por lo visto propone Vox. Y aún sin saber cuál esa proposición, entiendo que debe referirse a la cultura tradicional que la Iglesia defendía hasta no hace demasiado tiempo. Es decir la familia cuyo fundamento era el matrimonio sagrado bendecido por Dios, indisoluble y destinado a la procreación de hijos educados en la fe de la Iglesia. Por contra, ahora se propone por la teología de Francisco eso que se conoce como «Amoris Laetitia», misericordia y comprensión ante las nuevas formas de amor conyugal y familiar. Según el obispo, además, esa cultura de familia y vida tan peligrosa se compagina con la defensa del capitalismo global y de una cultura del máximo beneficio.

«O se contrapone», añade a continuación esa antes dicha idea de familia tan peligrosa, a la caridad social con los barrios marginales o con los emigrantes. He aquí pues una disyuntiva irresoluble. O esa familia es el núcleo de la defensa del capitalismo global y del máximo beneficio o (pero aquí el obispo quizá quiera decir otra cosa y en vez de la función disyuntiva, «o esto o lo otro», parece más bien de aplicación la función copulativa y «esto y además lo otro»), es decir que el modelo de familia propuesto por Vox es favorable al capitalismo global, a la cultura del máximo beneficio y además contraria a la caridad con los barrios marginales y a la inmigración.

Concluye el obispo comparando este partido innombrable con otro de principios de siglo XX que quería restaurar la cultura cristiana sin Cristo.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

BERGOGLIO, ¿PARA CUÁNDO EL CISMA?

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno












La Iglesia Católica se ha convertido en un circo del más difícil todavía esperpento.

Vayamos por partes. Viganó, creo que es un cardenal, acusó en su momento a Bergoglio como encubridor voluntario de una trama de obispos, sacerdotes y otros ejemplares…homosexuales pederastas, abusadores y violadores de niños y adolescentes, víctimas todas y en general, varones.
La acusación era directa y terrible en cuanto que Viganó afirmaba que el Papa había sido advertido por él mismo acerca de determinados jerarcas católicos, a pesar de lo cual, no es que Bergoglio no hubiera hecho nada, sino que había promocionado a los pederastas sobre los cuales parece haber acuerdo en cuanto a sus inclinaciones (muy respetables, nadie dice nada contra las inclinaciones sexuales personales) y perversiones en que esas inclinaciones acababan convirtiéndose, perversiones intolerables en cuanto afectaban a niños y jóvenes indefensos ante los abusadores.

En uno de los innumerables viajes aéreos del Papa en los que generalmente se suele explayar y acaba por decir cosas inexplicables para un católico, le preguntaron naturalmente acerca de la acusación de Viganó. El inefable y parlanchín Bergoglio flanqueado por varios armarios que usa como guardaespaldas, sorprendentemente, calló por una vez en su vida. “No voy a decir ni una palabra… ustedes como periodistas responsables deben reflexionar y luego explicar…”

En resumen, nada. Increíble. Su jesuítica santidad reducida al silencio. ¿Qué significaba la no respuesta? Los vaticanólogos se esmeraron en encontrar alguna explicación plausible, pero el sentir general era que el silencio equivalía a la admisión de culpa. El que calla otorga…y cosas de esas.

No. Todos estaban equivocados. El jesuita no respondió porque por primera vez en su vida no sabía qué decir, sin embargo la exquisita educación en el seminario de los curas negros como el carbón había entrenado a los futuros hijos de San Ignacio en el siempre conveniente silencio y mucho más conveniente ante la evidencia. Bergoglio no dijo nada, dio una larga cambiada taurina, creo que se llama, dejando para más adelante la suerte suprema, la respuesta con mayestática resolución, porque todavía no sabía qué ni cómo responder.

Unas semanas después, previo conciliábulo con sus más directos colaboradores, han encontrado por fin la forma de enfrentarse al escándalo.

El herético Bergoglio, el tipo que no cree que Jesucristo fuera Dios. El Papa heredero de todos los desastres vaticanos que consumaron Juan XXIII y Pablo VI, se descojona del mundo, se descojona del mismo Dios y se envuelve en el manto del Cordero de Dios sacrificado por los pecados del mundo.

Él, se nos transmuta en el nuevo mesías enviado para salvar al mundo. Su beatífica santidad ha sido acusado nada menos que por el gran Acusador. Traduzco, como Cristo en su momento, Bergoglio es víctima de las insidias del Diablo. El gran Acusador (Satanás personificado en Viganó y los que le jalean) le acusa a él, el inocente por antonomasia que se ve obligado a cargar con la cruz sin defensa posible (lo que excusa cualquier respuesta). Tal es el poder del gran Acusador.

Impresionante triple mortal y medio en el circo vaticano. Tarareen ahora la melodía que suele acompañar el final de los actos circenses, tiririririri… repitan y recuerden el sonido de trompetas y timbales y aplaudan a rabiar a Begoglio y su número no apto para cardíacos.

Pero ¿dónde está el truco del número que causa estupor mundial? ¡Claro! es tan evidente que da risa. Ahí se ve la mano falsa escondida tras las faldas blancas del genial embaucador argentino. Por supuesto se trata de la naturaleza de la acusación. A Cristo le acusan de ser el Hijo de Dios, Él no lo niega y a pesar de las reticencias de Pilatos, le crucifican.

 Bergoglio, por el contrario, se envuelve en el manto del inocente expandiendo ese tipo de asociaciones inconscientes que la gente que no se detiene a pensar tiene por costumbre establecer y…Ale hop…Bergoglio es como Cristo, amén.

A Bergoglio le acusan de proteger y favorecer a los abusadores sexuales que han constituido una trama, una iglesia del sexo desenfrenado, en la misma Iglesia de Cristo. A Bergoglio no le acusa el gran Acusador, le acusa Viganó y se le adjudica el delito de ser el gran Encubridor del pecado en la Iglesia de Cristo. Nada que ver. Podemos entrever siquiera la reacción de Jesús de Nazaret si uno de sus seguidores hubiera sido acusado del pecado de escandalizar a los niños. No hace falta, el evangelio lo indica con claridad “más le valiera atarse una rueda de molino al cuello y lanzarse al mar…” o algo parecido.

Y ahora una sencilla interpelación a los prelados, sacerdotes, monjas y frailes que todavía creen en Cristo y en la Iglesia de Nuestro Señor. ¿Para cuándo el cisma? Porque ya están tardando.

viernes, 31 de agosto de 2018

HECATOMBE DEL CATOLICISMO.

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno
https://editorialamarante.es/libros/novela-negra/el-caso-ontoria


HECATOMBE DEL CATOLICISMO.

Del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-20


Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Él les dijo: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!» Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!

De este pasaje del evangelio parece derivarse la fe en que la Iglesia Católica es obra de Dios mismo. Desde un punto de vista más racional puede entenderse a la Iglesia Católica como una construcción sobrevenida, un poder terrenal a la vez que religioso que tiene su origen en el desmoronamiento del Imperio romano, cuyos restos y rituales sagrados, supervivientes de un pasado esplendoroso, fueron asumidos en la parte espiritual por el cristianismo primitivo que ya ejercía en muchos lugares del imperio como delegado y sustituto de un entramado burocrático que se derrumbaba. Mientras, el ejército de Roma se dispersaba y dejaba de recibir órdenes de un emperador depuesto para reconvertirse en partidas militares al mando de jefecillos o reyezuelos que dieron origen a los primeros condados o ducados cristianos. Lo que les unía, lo que remotamente les confería algún título de autenticidad pasó a ser el Papa y su bendición. El Sumo Pontífice romano que comenzaba a asumir, al menos en lo espiritual, en lo sagrado, el inmenso poder del que habían disfrutado los emperadores romanos desde Julio César y Octavio Augusto.

martes, 1 de mayo de 2018

¿ARMAGEDÓN EN 2018?

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno









EL LIBRO DE LA REVELACIÓN

¿Nos dirigimos al Armagedón? Netanyahu amenaza ya sin ningún disimulo a Irán. «Está engañando al mundo», dice, y luego, mediante un “power point” más o menos sofisticado demuestra, al menos lo intenta, que Irán lleva adelante un programa de fabricación de armamento nuclear que no puede, Netanyahu, es decir, Israel, es decir, Estados Unidos, o sea, el lobby judío internacional, aceptar de ninguna manera.

AQUÍ

El problema siempre ha sido el mismo, Israel y su aparición en la escena internacional como estado reconocido nada más acabar la segunda gran guerra.

Se justifica semejante surgimiento de varias maneras: como un derecho histórico, lo cual es problemático puesto que según ese argumento cualquier grupo más o menos organizado podría reclamar la delimitación de fronteras y el derecho a establecer un nuevo estado en base a una historia reconocida. Roma podría reclamar el mismo territorio bajo el mismo argumento, y si Israel dijera que antes que Roma estaban ellos, otras naciones podrían decir que antes que Israel estaban los filisteos fueran estos quienes fueran.

El segundo argumento es religioso, según esto Yahvé o Jehová, el mismo que separó las aguas del mar Rojo, en vez de bajar el dedo y despejar la tierra prometida otorgó a Moisés el derecho de conquista a sangre y fuego sobre el territorio que hoy ocupa Israel.

El tercer argumento es emocional y se deriva del holocausto provocado por el nazismo, vendría a ser algo así como: «necesitamos un estado propio porque en caso contrario nos exterminan». Periódicamente el cine y la televisión ahondan en el drama sufrido por el pueblo judío a causa de las políticas nazis. Sin embargo otros pueblos han sufrido de forma parecida y la comunidad internacional no acaba de reconocerles ningún derecho a disponer de una soberanía propia, por ejemplo el pueblo gitano o el kurdo y algunos otros.

lunes, 19 de marzo de 2018

EL REINO DE CARRÉRE Y EL CASO DE CRISTO III

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno












EL CASO DE CRISTO

Escrito por Lee Strobel que se identifica como periodista especializado en juicios penales en los EE UU, es un libro ensayo que se puede adquirir en Amazon. La presentación y el maquetado dejan bastante que desear, hay muchos guiones separadores de sílabas que en lugar de al fin de página aparecen en medio de ella. La traducción parece hecha por algún hispano hablante de EE UU con lo que algunas expresiones, por ejemplo “sanidades” en lugar de “sanaciones” o “curaciones” sorprenden. No obstante, es perfectamente legible y notablemente más barato que una edición en alguna editorial de renombre. Se puede pedir por unos nueve euros.

“El Caso de Cristo” circula en dirección contraria a “El Reino” de Emmanuel Carrére. En “El Reino” Carrére cuenta la historia de una conversión y posterior pérdida de fe. Primero, angustiado por su situación personal y empeñado en salvar un matrimonio que finalmente fracasa, Carrére se hace católico casi fanático (ya se sabe que el catolicismo es la religión que consuela en los fracasos) y posteriormente Carrére reniega de la fe y pasa a escribir “El Reino” para concluir que todo era mentira. Cristo no resucitó y toda la historia posterior se debe fundamentalmente a un fanático, primero judío y luego cristiano, Pablo que ni siquiera conoció personalmente a Jesucristo.

Según la publicidad de la película que se estrena, parece, en algunos cines de España el día 2 de marzo, Strobel hace exactamente el camino contrario. Es un ateo convencido al que la conversión de su esposa coloca en una situación insostenible. Intenta entonces, valiéndose de su condición de periodista experto, derribar el “mito” cristiano recurriendo a expertos en teología que acaban por convencerle de que Cristo existió, de que fue crucificado y muerto tal como relatan los evangelios y de que resucitó de entre los muertos.

Ahora bien, el libro más parece escrito por alguien previamente creyente que busca el testimonio de aquellos que pueden confirmarle en la fe que el ateo que pone en cuestión las historias evangélicas
.
Así como Carrére recurre a eruditos ateos que con argumentos más o menos sólidos desconfían del relato evangélico, Strobel recurre también a estudiosos cristianos que están convencidos de la verdad de los hechos contados en los evangelios acerca de Cristo.

En resumen, los que creemos seguiremos creyendo y los que no, probablemente seguirán incrédulos. En todo caso hay algunas conclusiones que parecen bastante evidentes después de leer “El Caso de Cristo”.

Primero, los evangelios canónicos (los tres sinópticos y el de San Juan) parecen haber sido escritos casi en el mismo momento en que se produjeron los hechos. En términos comprensibles son casi diarios de lo que Jesús dijo e hizo en vida. Esto es importante puesto que el gran argumento de los que niegan a Cristo, en algunos casos poniendo en cuestión su propia existencia, ha sido durante muchos años que primero la Iglesia se hizo con el poder y luego escribió los evangelios de forma que quedara justificada la tal Iglesia. Se atribuía a estos escritos una antigüedad que databa del segundo o tercer siglo después de Cristo. Por el contrario Strobel concluye después de entrevistar a destacados investigadores del cristianismo (¿ protestantes evangélicos?) que como muy tarde fueron escritos hacia los años sesenta, es decir, sobre treinta años después de la muerte de Cristo que en términos de documentos antiguos es casi en el mismo momento en que ocurrieron los hechos y basados además en testigos presenciales. Según cuenta, la historia de Alejandro Magno fue escrita cientos de años después de su muerte y ningún historiador la pone en duda.

Los relatos evangélicos, precisamente por las diferencias entre ellos, son extraordinariamente creíbles. Incluso sus más enconados enemigos atribuían los milagros de Jesús que nunca pusieron en duda (no ocurre lo mismo con nuestro actual Papa y en general con la jerarquía y el clero católicos desde el Vaticano II) al poder de Satanás. Precisamente estas afirmaciones de sus enemigos dan mayor credibilidad a los hechos atribuidos a Jesús

La cristología, es decir, la creencia en Cristo Dios hecho hombre no es una evolución posterior de unos hechos convertidos en leyenda con el paso de los siglos, sino que ya Pablo en la década del 30 a 40 había elaborado un credo en el que se afirmaba el origen divino de Cristo y la creencia en la resurrección.

Como mejor evidencia de la verdad evangélica solo tenemos que ponernos en lugar de los seguidores de Cristo. Algunos apóstoles, todos probablemente, creían que Cristo era el Mesías. A pesar de las advertencias del mismo Cristo y de alguna que otra solemne profesión de fe por parte de un individuo bastante tosco, Pedro cuando afirma que “tú eres el Cristo hijo del Dios vivo”, más bien parece que todos esperaban el triunfo final, la manifestación ulterior del poder divino y de paso la toma del gobierno con derrota de la ocupación romana. Algunos de ellos, la madre de los hermanos Bonaerges , ya habían solicitado el inevitable enchufe, la colocación de los hermanos en puestos de relevancia en el futuro gobierno:
(Mateo 20:20-28
20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo.
21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.)

Cuando es apresado, torturado, crucificado y sobre todo humillado como el más ruin de los criminales, todos desaparecen. Se esconden asustados. Por eso las que van a la tumba de Jesús son las mujeres, el amor de la mujer es mucho más consistente que el de los hombres. Y entonces…

Evidentemente algo debió ocurrir para que quienes huyeron y se escondieron agobiados por el pánico de repente salieran a predicar, a proclamar la identidad del Mesías prometido y acabaran aceptando para ellos mismos una muerte terrible porque habían visto “algo”.

Cada uno puede extraer las conclusiones que prefiera. Puede leer “El Reino” de Carrére y luego “El caso de Cristo” de Strobel. Ambos son magníficos relatos escritos con la fluidez y la capacidad de atrapar al lector de dos extraordinarios periodistas.

No me resisto aquí a mencionar una frase de Carrére cuando dice en un pasaje de su libro que “en aquel momento hubiera vendido mi alma al Diablo a cambio del triunfo como escritor, pero él no la quiso”. Bueno, ahora Carrére ha triunfado como escritor.

jueves, 8 de marzo de 2018

EL REINO DE CARRÉRE Y EL CASO DE CRISTO II

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno















Además, curiosamente, sigue buscando la ayuda psicoanalítica, acude a una terapeuta.
Acerca de esta cuestión no es muy explícito, pero sin duda un hombre de su formación debía saber que no hay nada más contrario a la fe religiosa que el psicoanálisis. Si para el católico el Dios creador existe fuera de la mente y se manifiesta a lo largo de la historia al pueblo de Israel y luego, finalmente, se encarna como hombre verdadero en la figura de Cristo, para el psicoanalista no hay nada externo al hombre, el Dios de los cristianos es solo una elaboración mental, una extrapolación, no es otra cosa que el padre todopoderoso, justo y sabio que todos los niños construyen inconscientemente y al que dotan de las virtudes más perfectas, pero que en el fondo solo es imagen prefabricada del pobre hombre que tienen por jefe de la familia.

En definitiva una creación subjetiva, personal que no tiene mayor ni menor importancia que los males que semejante construcción fantástica puede provocar en las mentes más influenciables en forma de represiones sexuales, frenos y diques cerebrales fortísimos que en muchas ocasiones anulan al paciente. Figura ésta, la del padre, el gran castigador que debe ser reconvertida, transformada a lo largo de las sesiones psicoanalíticas. Carrére advierte a la terapeuta, «no voy a aceptar que la terapia cuestione mi fe católica»,
« ¿por qué ha de hacer usted un problema de eso?, puede usted seguir siendo católico y al mismo tiempo psicoanalizarse», le responde ella. Cuestión zanjada, hasta cierto punto al menos.

viernes, 2 de marzo de 2018

EL REINO DE CARRÉRE Y EL CASO DE CRISTO 1

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno













«EL REINO». Emmanuel Carrére. La crisis de «no fe» de un ateo racionalista.

Hubo un tiempo en que Francia iba bien, era un país agradable que trataba de olvidar la última gran guerra. Despegaba la economía francesa como el elegante reactor supersónico Concorde. Emmanuel Carrére nació en el año 1957 y creció por tanto en los años sesenta en pleno desarrollo de la magnífica sociedad francesa de la abundancia y del hedonismo.

En el 68, a sus once años percibiría, se supone, los ecos de la gran revolución de los adoquines que acabó sucumbiendo a la lógica de un país que no se iba a convertir en comunista, porque el bienvivir se había instalado en la nueva Francia tutelada por el bloque occidental de la libertad de mercado y el sistema parlamentario.

No obstante siempre quedaba, quedaría, es de suponer, en los jóvenes de entonces, esa pulsión genética que busca el cambio sea éste el que sea, una revolución que acabe con la injusticia y traiga a este mundo la paz, el amor, la justa retribución al trabajador, en definitiva la felicidad celeste que en las mentes apasionadas de los jóvenes no debe dejarse para los oscuros e inciertos pasajes de la ultravida.

Carrére es un hombre de extraordinario talento, un intelectual progresista que en su juventud pasará a formar parte de esa clase media cultivada, bien asentada en un trabajo creativo y remunerado como corresponde a las élites francesas que se están abriendo paso cabalgando sobre las olas del desarrollo económico en la segunda mitad del siglo XX. Carrére no es un hombre rico en el estricto sentido de la palabra, sino un hombre bien situado, sólidamente instalado en la clase media, con una ocupación respetada y una familia a la que es capaz de proporcionar todo aquello que a través de su condición de creador de guiones televisivos puedan necesitar. Sin embargo hay algo que Carrére no tiene, no consigue.

jueves, 7 de diciembre de 2017

JERUSALÉN AÑO 0

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno


Lluvia Mortal estará en descarga gratuita para lector kindle entre los días 6 y 10 de diciembre.







JERUSALÉN AÑO 0

Volvemos a la casilla de salida. El juego vuelve a comenzar. Trump, el que decía “América primero”, añade ahora, “pero antes Israel”. Ya se sabe que los norteamericanos tienen un alto concepto del sí mismos, son al resto del mundo lo que los bilbaínos a España. América son ellos, y es que decir: “los Estados Unidos primero”, no suena bien. Decía Juan Rulfo que se trata de un país tan miserable que ni siquiera tiene nombre, en consecuencia se apropian de América. España es una pequeña extensión del Gran Bilbao. América lo mismo respecto de Estados Unidos. Dicho esto:

Uno ve desolado la iluminación navideña de nuestras ciudades: esferas, círculos, triángulos, todo más bien abstracto, irreconocible, irremediablemente feo. Que ni por un solo momento refleje el nacimiento de Cristo hace dos mil años. Que nada recuerde a la Sagrada Familia, tampoco a la familia normal. Que nada invite al reencuentro, a la reunión, a la alegría de abuelos, padres, hijos, parientes reunidos al menos una vez al año. Nada de Reyes Magos, en todo caso el hombre del saco y poco más.

Solo vagas y lejanas llamadas al consumo navideño a cargo de los comerciantes que ven peligrar el tradicional diciembre de los gastos salvajes. Enterrado pues Cristo, perseguido el recuerdo, avergonzada la fe en el hombre Dios muerto hace dos mil años, uno se ve libre para cuestionar las demás creencias y religiones que tanto respeto le merecen al actual inquilino del Vaticano.

domingo, 19 de noviembre de 2017

FEROZ ANTICRISTIANISMO.

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno
















FEROZ ANTICRISTIANISMO.


O más bien sutil. Pero efectivo. Dos series de Nerflix de buena factura, enganchan..., pero contienen un etéreo o no tan etéreo mensaje. «The sinner». Excelente historia de cine negro. Una asesina evidente que guarda un secreto, un recuerdo perdido que la impulsa a matar. El detective, el de siempre, tan habitual en las series policíacas, atormentado también como la protagonista. Bill Pullman en el papel de investigador contra corriente que busca la verdad subyacente en el comportamiento incomprensible de una madre de familia ejemplar. Obviaremos la inconsistencia del planteamiento inicial, alabaremos sin embargo la huida de los tópicos de costumbre. Aquí no hay padre violador, tampoco manada de jóvenes salidos que abusan de indefensas e incautas jóvenes. La historia es la del recuerdo perdido. La memoria oculta en la mente de la protagonista que con ayuda del policía enredado en extraños amoríos extramatrimoniales consigue por fin imponerse a las pruebas jurídicas. Sin embargo…ahí está, como en tantas series y películas, el feroz anticristianismo revestido en esta ocasión de anticatolicismo beligerante. Solo una religión que se basa en el pecado original, en la abrumadora culpa inculcada desde la más tierna infancia en sus seguidores puede dar lugar a semejante madre perturbada por la enfermedad de la segunda hija y entregada a los delirios místicos propios del catolicismo. Una cruz descomunal en casa de la protagonista. Cruz más propia de un retablo de catedral que de una modesta vivienda familiar. La cruz, se entiende, se sobreentiende, se debe entender por encima de cualquier otra consideración, es la causa de la histeria, del fanatismo, de la muerte.

jueves, 28 de septiembre de 2017

¡QUÉ ESPANTOSO ES VIVIR ¡

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno














¡QUÉ ESPANTOSO ES VIVIR ¡

Viene esto a cuento de aquella maravillosa película de la que muchos nos enamoramos cuando éramos…, (han pasado ya tantos años) jóvenes. ¡Qué bello es vivir! Historia de un hombre bueno, hijo de unos padres maravillosos cuya ambición era ir a la universidad, viajar durante unos años y quizá luego, volver con su familia. Un hombre que se enamora de una extraordinaria mujer con la que se casa, funda un hogar, tiene hijos (qué cosas tan raras vistas hoy en día). Un tipo que renuncia a sus sueños porque su hermano se ha adelantado y él, como buen hijo, tiene que ayudar a sus padres. También se debe a los vecinos, a la institución financiera que regenta la familia y que ha posibilitado viviendas adecuadas a muchos de ellos.

 Pero el mal acecha. La envidia o la simple codicia de quien teniéndolo todo, quiere mucho más. El mal toma forma de hombre resentido, anclado a una silla de ruedas, inválido pavoroso que no necesita dinero, ya lo tiene, pero desea algo más, algo de un valor mucho más alto. Desea apropiarse de la felicidad ajena, de la bondad de los otros, de la solidaridad de todo un pueblo, desea arrebatar a sus vecinos lo único que tienen y lo único que él, a pesar de todo, nunca podrá tener. Llamémoslo amor, o felicidad, o solidaridad, o simplemente amistad y alegría de compartir eso que llamamos vida.

El mal aprovecha un descuido, un error del tío de nuestro buen hombre y desencadena con gran satisfacción personal, la tragedia. La vida de nuestro protagonista se vuelve oscura, terrible. Solo ve una salida. La gran huida, la gran evasión, la gran tentación. El suicidio. Pero como digo es una vieja película. Todavía suenan villancicos en navidad, todavía las familias se reúnen y comparten alegrías e historias personales. Todavía en los pueblos las gentes se apresuran en busca de regalos para los niños. Se escuchan canciones de amor y reconocimiento, tintinean cascabeles. Todavía se cree que hace más de dos mil años un niño extraordinario nació en Belén. También, por entonces, se creía que existían ángeles y precisamente uno de estos ángeles es enviado para ayudar a nuestro amigo. El enviado le muestra lo que hubiera ocurrido en el pueblo si él no hubiera existido.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

¿QUIÉN SOY Y QUÉ HAGO AQUÍ?

Lluvia mortal
Viajeros del tren nocturno














¿QUIÉN SOY Y QUÉ HAGO AQUÍ?

Una de las ventajas de tener un blog como este en el que escribo es que nadie lo lee. Así la serie de “posts” en los que intentaba entender y explicar la actual situación bélica, de auténtica cuarta guerra mundial que estamos viviendo, a través de lo escrito, anticipado más bien, en una novela de ficción como Laberinto, quedó interrumpida ante el famoso combate entre Mcgregor y Maywather que, como aficionado al boxeo, me pareció que merecía alguna atención por mi parte. Por cierto que los vaticinios y el juicio posterior que hice acerca de este extraño acontecimiento deportivo coincidieron, ambos, con lo que antes y después expresó el grandísimo campeón mexicano Julio César Chávez, de lo que me congratulo.

Luego me asaltó la idea de escribir acerca del futuro que nos aguarda sin la región catalana que está ya, es casi seguro, en vísperas de proclamar la independencia, cosa que es posible que ocurra incluso antes de la celebración del próximo referéndum, visto que nuestra clase política que tiene alguna representación parlamentaria, o bien apoya directamente el proceso  (Podemos, IU) o sea, el comunismo patrio, o bien no lo desautoriza totalmente, sino que calcula día a día el posible devenir de los acontecimientos, PSOE, para pronunciarse matizadamente en uno u otro sentido según conviene,  o bien el resto que queda, es decir  PP y Ciudadanos,que se ve que no quieren, o no pueden, o no se atreven, vete a saber, hacer otra cosa que no sea acudir al tan deteriorado por desprestigiado y poco eficaz, “poder judicial”.

Por tanto, como hice en su momento mojándome acerca del resultado del combate de boxeo, auguro que la independencia catalana se proclamará entre el 11 de septiembre y el 18 del mes corriente, sin esperar a que se celebre ningún referéndum. Pero como este es tema cansino y sin remedio lo dejaremos correr y ocuparemos el intervalo en discurrir acerca de otras cuestiones, quizá más importantes, también menos prácticas y provechosas, pero que nos ayudarán a ocupar nuestros cada vez más depresivos procesos mentales ante lo que se nos viene encima, en pensamientos, sino más agradables, al menos capaces de proporcionarnos  distracción y huida de la cada vez más amenazante realidad que nos abruma.



Como luego hablaremos  de evolución, podemos ver a continuación un ejemplo gráfico de evolución, en este caso, política.



NODO ACTUAL Y NODO FRANQUISTA. LO QUE VA DE AYER A HOY







Pueden ver este vídeo del antiguo NODO que proyectaban los cines españoles antes de la película.




Y así recuerdo que ayer, día 10 del corriente septiembre de 2017, el programa “Cuarto Milenio” abordó una cuestión que recientemente ha ocupado importantes espacios en periódicos de papel y digitales. Se trata de la noticia de que eminentes científicos habían  conseguido corregir la defectuosa información genética en embriones humanos de la misma forma que en la película “Jurassic Park” mostraba la animación al principio de la misma. En la animación se conseguía recomponer partes de la secuencia de ADN de los dinosaurios con ADN de anfibio, o sea, ranas o sapos, como se quiera, mediante un sistema similar al de estos científicos en sus tejemanejes con embriones, cortar y pegar.
El trabajo se publicó en “Nature” que es la revista que certifica la validez del procedimiento. “Nature” parece ser el equivalente científico a la guía Michelín en cuanto a la calidad de los restaurantes de postín. Pueden leer una referencia a esta historia en el siguiente enlace.

domingo, 5 de febrero de 2017

SOR LUCÍA: ENTREVISTA EN EL INFIERNO.






https://www.amazon.es/VIAJEROS-TREN-NOCTURNO-Antonio-%C3%81vila-ebook/dp/B01E1P2JMQ/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1473960791&sr=1-1&keywords=viajeros+del+tren+nocturno
Viajeros del tren nocturno estará en descarga gratuita los días 18,19,20 de Marzo.



SOR LUCÍA: ENTREVISTA EN EL INFIERNO.



Me perdí la entrevista sexual a sor Lucía. Todavía no me había recuperado del impacto que me produjeron de las revelaciones de Fernando Sánchez Dragó y de las aclaraciones acerca de lo que significa viejo verde que hizo su hija Ayanta Varili por lo que pensé que era mejor para mi sosiego espiritual dejar pasar al menos uno de los programas de Evaristo Mejide.


Fue bastante después cuando me llegaron los ecos de las declaraciones de la monja argentina trasvasada a la Cataluña insumisa. La Virgen no era virgen, copuló con su esposo, tuvo hijos con él. casi dos milenios de tradición católica tirados a la basura ante la media sonrisa del entrevistador que visto que había faena se lanzó a tumba abierta. La monja debió de sentir en ese momento que se había metido en un estanque de aguas putrefactas, que el lugar era inadecuado y la entrevista tramposa por lo que se vio obligada a retratarse. No, ella no se masturbaba, sí, ella era virgen.

Y si esta señora es capaz de mantener su virtud intacta ¿porqué todo el mundo pone en cuestión la virginidad de la Vírgen por antonomasia? En el Evangelio de San Juan puede leerse cómo algunos judíos insultan gravemente a Jesús en la persona de su Madre, no reproduciré aquí esos insultos.

Visto que la Santa Madre Iglesia se escabulle y se limita a llamar al orden a esta mujer recurriremos a otras instituciones más mundanas para demostrar que existen posibilidades de que María concibiera virginalmente a Jesús y que el santo varón José nunca hiciera uso del matrimonio.

AGENDA 2030

 No sé en qué consiste. Solo leer o escuchar el concepto me produce rechazo. Pero viendo como evoluciona el mundo actual puede encontrarse a...