Empieza a correrse el telón que ocultaba la realidad. Bajo la falsa apariencia de una guerra entre demócratas y dictadores la guerra que se está librando es una guerra bíblica, una de tantas que ha librado Israel. El pueblo elegido salió de Egipto, yo creo que fue expulsado tras una guerra cruenta y después de cuatrocientos años de estancia en el país del Nilo y de inmediato comenzó su interminable vagar por el desierto y las guerras que siguieron sin que hayan tenido un solo momento de paz. Israel es un pueblo guerrero y al mismo tiempo un pueblo sin tierra. Perseguido y temido. Y los Estados Unidos son el soporte físico y militar del Israel de hoy porque en el fondo los estadounidenses son eso que se llamaba el cinturón bíblico. Un cinturón protestante y enemigo feroz del catolicismo. El catolicismo es la fe en Jesús de Nazaret y en su Santísima Madre asumida por la estructura del imperio romano. Somos cristiano romanos y ellos, los protestantes son judeo cristianos. La diferencia es abismal. El protestante lee la Biblia desde el comienzo al final y asume el libro como verdad absoluta. El protestante se sumerge en la mente judía, en la historia que cuenta la Biblia y se convierte a sí mismo en miembro del pueblo elegido. El destino manifiesto del protestante generalmente anglo sajón es el destino de gobierno mundial. Por eso Trump es blanco, rubio como la patena y absolutamente entregado al objetivo último de Israel, el dominio mundial a través de la guerra.
Trump quiere volver al principio, cuando los Estados Unidos se hicieron grandes. Pero a Israel le mueven otros fundamentos. En el fondo de los protestantes la fe en Cristo se mantiene firme y los dos grandes enemigos del pueblo elegido son precisamente Cristo que les anunció la destrucción del Templo y el imperio romano, es decir, occidente que cumplió la profecía de Cristo en una guerra cruenta y complicada para el ejército de Roma.
Por eso los anglosajones protestantes deben tener cuidado con el apoyo sin fisuras al pequeño país resurgido entre los rescoldos de la segunda guerra. De momento las cosas se están complicando.