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domingo, 28 de junio de 2026

LA CONSTITUCIÓN DEL 78 LLEGA A SU FIN

 Fue la llamada constitución del consenso. Un acuerdo entre los vencedores de la guerra civil que con el paso del tiempo se convirtieron en perdedores de la paz civil y los perdedores de la guerra que pasaron cuentas tardías al evento que dejó a España fuera de occidente.

Todo en el plano ideológico, puesto que los generales y soldados de uno y otro bando habían ya fallecido, como el propio Franco, o estaban mayores a las puertas de la muerte. Algunos quedaban y algunos retenían todavía algún poder que llevó a Tejero al Congreso unos años después.

Pero la suerte estaba ya echada, tal como lo vemos ahora. La presa era la España industrial y de pequeños propietarios de sus propias viviendas que creó el régimen económico del franquismo.

El turismo masivo, la reconversión de monumentos y castillos históricos en paradores, una magnífica idea de alguien en el poder fueron poniéndonos a todos en el disparadero de una nueva España dentro de la Europa que por entonces aparecía desarrollada y protegida por misiles y carros de combate norteamericanos. 

La UCD echó a andar bajo la dirección de Adolfo Suárez y un batiburrillo de partidos políticos pobló el Congreso. Las instituciones de la constitución construyeron sus propios monumentos a la burocracia salvaje del nuevo régimen y pronto tuvimos noticia del tribunal constitucional un edificio ovoide y granulento que rezuma papeles y que al final se ha mostrado como un tribunal político. Es constitucional lo que el constitucional diga que lo es. ¿Y a quién obedece al presidente del TC? ¿Quién lo ha puesto ahí? Pues eso.

A España no la va a reconocer ni la madre que la parió. Brutal profecía de Alfonso Guerra que con el tiempo ha mostrado todo su valor. España ya no existe, al menos en la superficie de este tremendo iceberg sumergido en su mayor parte. Una España cuarteada, rota en autonomías sin sentido, en idiomas que nadie habla, en un español como lengua de comunicación universal que se utiliza para atacar precisamente el español. Un  partido socialista en perenne lucha y guerra contra España, un PP ansioso de heredar el poder para regenerar algo en lo económico y dejar pasar la nueva religión de la destrucción nacional consolidando los avances hacia el abismo que ha conseguido ZP y su sucesor Sánchez

Todos ellos bien pagados y en caso de problemas siempre estará la Republica Dominicana o Abu Dabi donde nuestro destructor nacional por antonomasia, Juan Carlos el infame, se refugia al calor de sus amigos y a cuenta de las anteriores comisiones cobradas.

Un sistémico ataque a lo español que viene de fuera, de donde siempre. Extraño terremoto en Venezuela que es como si los yankees hubieran lanzado un par de bombas nucleares en un país ya devastado por el bolivarianismo antihispano. Pronto avanzarán posiciones los USA y sus satélites masónicos Inglaterra y Francia. Y si no al tiempo. 

El éxito del complot contra España y lo hispano está asegurado por los traidores de siempre. La señora Rodríguez que traicionó a Maduro que ahora reza a la Vírgen en alguna prisión del imperio contraataca. Los traidores en España, en Argentina, en México elevados ya a los altares del poder absoluto y del insulto permanente a la historia y a la verdad. El extraño viaje de un presidente argentino a España que parece una visita turística. ¿Visitará tal vez a algún rabino oculto, pero poderoso? ¿Qué hay debajo de todo esto? ¿Qué plan tiene el judío Miley  para España? Por algo ha venido. 

Sánchez no se irá. Tiene un plan organizado y propiciado por sus mentores. Sacará votantes socialistas debajo de las piedras marroquíes y africanas y entre los nietos de españoles americanos. 

Todo es religión, y religión antigua. Fiesta de los corderos celebrando la increíble historia del viejo Abraham que primero era Abram cuando iba a sacrificar a su propio hijo a un dios extraño, invisible que solo él podía ver. Toda religión que viene del desierto, de las alucinaciones propias de una tribu errante que se ha diseminado por todos los centros de poder del mundo, es aceptada, venerada. Sin embargo, la religión de Jesús de Nazaret el hombre que tenía conciencia de ser Dios mismo, del Dios que se mostró al mundo entero sin tapujos, sin zarzas ardientes, sin esconderse en las cimas de montañas a la vista de solo un testigo más que dudoso. El Dios que no se esconde, que se muestra, al que vemos. El Dios que nos salva de este planeta, de esta vida que definitivamente es muerte. Ese Dios humilde y triunfante de la muerte, es reducido a la nada, a la inexistencia. La propia Iglesia Católica, ese resto del boato imperial romano que ha sobrevivido por su fe y compromiso con Jesús de Nazaret, ahora le da la espalda. 

Sin fe, sin Jesús de Nazaret, España está muerta. Las procesiones devenidas en mero teatro para lucimiento de unos y otros, en ocio y espectacularidad para paseantes y familias sin otro que hacer, son ahora solo cultura según Moreno Bonilla que circula por Andalucía saltando entre charcos de sangre de corderos degollados, vete a saber cómo. Consumidos sin la preceptiva inspección sanitaria, porque las leyes, reglamentos, prohibiciones municipales en España solo se aplican a los españoles.

En fin. Todo es religión. Y si no lo creen vean al fantoche asesino confeso, Trump, rodeado de elementos sionistas que le imponen sus manos purulentas de sangre y crimen sobre los hombros y creyéndose el mesías prometido. Ha fracasado en Irán de la mano del judío Netanyahu y ahora extiende sus viscosos tentáculos sobre la América que creó España y la fe en Cristo. Obra de misioneros, de frailes que por encima de todo querían almas para Dios. Compárese con la conquista del Oeste que fue una invasión salvaje que solo quería territorio despejado de aborígenes a los que exterminaron sin perdón, sin piedad, borrachos de sangre como Clint Eastwood.

La verdad os hará libres. Bueno, veremos. De momento el asesino y mentiroso desde el principio triunfa. No obstante nosotros debemos seguir al perdedor, al aparente perdedor. ¿Qué mérito tiene seguir al triunfador?

jueves, 25 de junio de 2026

NOMINALISMO

Allá por el año 1986, " El nombre de la rosa" asaltó las pantallas de cine y nos enfrentó a una historia policíaca, ni más ni menos. El prota era un tal Guillermo de Basckerville y el malvado, Jorge de Burgos

Bien, la película como tal era buena, los actores magníficos, la historia más o menos coherente y el mensaje claro. Frente a las paranoias y fanatismo del fraile español, (Jorge de Burgos no representaba a Borges como he leído en algún sitio), era el estereotipo que el autor de la novela y los guionistas de la película se ocupaban de mostrar como esa España cutre y profunda, fanática, incapaz de reflexión seria sobre las cosas y la historia. Por contra, el inglés aparece como el culmen de la lógica y de la inteligencia reflexiva siempre atento a los datos, a las observaciones, a las conclusiones a las que solo una mente abierta podía llevar, en contra de pronósticos y profecías fundadas en el miedo al maligno que, según la historia que nos cuenta don Umberto, ni existe, ni se le ve, por lo que finalmente tampoco el adversario del maligno, Nuestro Señor, solo habita en las mentes calenturientas del dogmatismo español representado por Jorge de Burgos, enemigo de la sonrisa, de la alegría, fustigador del furor hedonista que ahora mismo nos aflige  y que en su momento era marca de la casa, Umberto Eco, reconocido gourmet y de profesión y de formación, semiólogo, sea esta cosa lo que sea.

Pero rodeando por los flancos esta historia detectivesca quedaba, al menos en el que esto escribe, el título de la novela y de la película: "el nombre de la rosa" y deambulando por libros y lo que de internet había y luego hubo con más fuerza  apareció la antigua controversia entre universales y nominales que inauguró el proceso de duda, de rechazo a continuación y finalmente de abandono de toda idea trascendental que ha acabado por inundar nuestro mundo de datos, de medicina mecánica y tubular y nuestro pensamiento actual entregándonos al culto a las cigarras que han invadido finalmente el hormiguero y que ahora están  destruyéndolo y consumiéndo lo poco que va quedando en su solo beneficio.

Y es que el nominalismo es la inmersión absoluta, el rechazo total y consciente a la píldora roja que se ofrece a Neo en la película "Matrix". 

 Platón y su mito de la caverna intuía o mejor sabía ya por entonces de la existencia de esa "Matrix" generadora de nuestra realidad, esa "Matrix" en la que programadores desconocidos generan códigos que dan lugar en nuestro mundo material, a rosas de diferentes colores y estructuras, todas ellas derivadas de un programa original en la "Matrix"  que se va desenvolviendo en nuestro mundo en el que las rosas aparecen misteriosamente similares, extrañamente distintas y según los platónicos portadoras de esencias provenientes del exterior de la caverna que es nuestra "Matrix", de la que solo vemos sombras, gatos negros que a veces nos asaltan, como esos "ovnis" misteriosos que algunos afirman haber visto y que la mayoría de nosotros ni los hemos visto ni los veremos.

 

 Aristóteles llevó un tanto la contraria a Platón y adujo que esa programación que daba lugar a las diferentes rosas no venía del exterior, no venía de los "Neo" programadores de la "Matrix", sino que estaba dentro de todas y cada una de las rosas que existen en el mundo como si su esenca constitutiva, común a todas ellas desencadenara su propia existencia por mecanismos que eran imposibles de conocer, pero que no convenía elucubrar acerca de ello:  "Todo lo que tenemos en la mente ha pasado antes por el tamiz de los sentidos". Amén

 

Finalmente, la duda, la esperanza en el mundo superior de los programadores externos se vio truncada por la aparición de Guillermo de Okham, trasunto del Guillermo de Baskervile de la película y de la novela que afirmó con rotundidad que ante la visión de algún hecho o circunstancia que fuera más o menos misterioso había que optar por la solución más simple.

 

 Ante la aparición del cuerpo del fraile debajo justamente de una puerta herméticamente cerrada, los platónicos concluyen que es obra del diablo, mientras que los nominalistas dicen que en realidad cayó unos cuantos metros más arriba y fue rebotando hasta quedar inmóvil debajo de la puerta cerrada, aduciendo para ello que era lo mismo que ocurría con una piedra que el monje detective e incrédulo se había ocupado de que rebotase desde el lugar en que el cuerpo cayó realmente hasta el que fue final de su recorrido. Aunque es extraño que un cuerpo humano repleto de aire, de líquidos, flexible acabe haciendo lo mismo que una piedra sólida y poco maleable.

Pero el nominalista ya ha encontrado la explicación. Ante todo lo que vemos en este mundo, ante todo lo que lo habita, el nominalista no se pregunta nada, solo atiende a lo que sus sentidos le muestran. Si ve una rosa, la arranca y la estudia a ella sola. De ella solo atiende al nombre. Es una rosa y ya está, no hay que buscar más allá de lo que vemos, palpamos, olemos...sentimos en definitiva. Nos recluimos en el mundo que podemos ver, tocar y nombrar.

 

¿Y los gatos negros? ... Se puede ver todavía en Youtube un programa de la Clave, presentado por José Luis Balbín y dedicado a las apariciones de Fátima. Entre  partidarios de lo trascendente aparece por el contrario el profesor Gustavo Bueno, reconocido marxista y por tanto nominalista. Bastante agresivo, por cierto. 

También estaba la ultrafeminista Lidia Falcón que más o menos, se preguntaba qué hacía ella allí. Muestra de desprecio hacia la figura de la Vírgen, madre absoluta en la fe católica. Nadie la obligaba a ir. Supongo que Balbín pagaba algo a los asistentes y por eso iría la señora Falcón.

Pero en fin, siguiendo con el nervioso profesor Bueno y ante el evidente gato negro surgido en  Fátima y visto y registrado por los más intransigentes ateos y anticristianos asistentes, el profesor eludió la cuestión. Más o menos vino a admitir que el fenómeno se produjo, pero, ... "y qué..." acabó concluyendo que aquello era un triángulo de 181 grados que escapaba a la comprensión y que no tenía influencia alguna sobre el mundo material en que vivimos y que convenía eludir para que la percepción material y no trascendente de nuestro mundo siguiera adelante. 

 

Y siguió, por cierto, con dos guerras mundiales, con Rusia presa de los errores que el gato negro, la extraña aparición de Fátima vaticinó, con la negativa del Papa de Roma ya caído indefectiblemente en el nominalismo filosófico, a consagrar Rusia a la Vírgen, cosa que hubiera sido sencilla y quizá viniendo del mundo de los universales, si estos existieran, también efectiva. Por el contrario, Guillermo de Basckerville, ya apoltronado y dueño del Vaticano, sonriente y petulante, admirado de su propia sabiduría y perspicacia, explicó la cuestión diciendo que el sol pareció bailar en aquel lugar ante setenta mil espectadores, pero que de todo ello solo podía concluirse que segúan algunos de ellos efectivamente algo parecido al sol bailó.

Ulteriores millones de muertos caídos en nombre del nominalismo filosófico nos contemplan.  

 

 


lunes, 15 de junio de 2026

EL VIAJE DEL PAPA

 Este PAPA como todos los que vienen después del Vaticano II es sospechoso de herejía. Juan Pablo II el más significado de todos ellos parecía entregado a la mística tradicional de la Iglesia. Incluso bendijo la película de Mel Gibson, pero al mismo tiempo era una hombre al que le gustaba el espectáculo. Un actor en su juventud y un simpatizante del judaísmo. Visitas a sinagogas y también al muro de las lamentaciones. Visitas a la ONU en compañía de la madre Teresa de Calcuta a la que algunos denominaban la monja posesa

Simpatizar con los judíos está bien. Simpatizar con e judaísmo es, por el contrario, aceptar la visión del rabinato sobre Nuestro Señor y la Santísima Vírgen y eso es terrorífico. Lean el Talmud. Lean el evangeilo: "nosotros no somos hijos de la prostitución", le dicen los judíos radicales a Jesús. "No, vosotros sois hijos del diablo, asesino y mentiroso desde el principio", contesta Jesús. Entonces: ¿qué hace la Iglesia contemporizando con esa visión sobre nuestra fe?.

¿Por qué Ratzinger los denomina nuestros hermanos mayores en la fe? Nuestra fe es Jesús de Nazaret, no el Jehová ni el Yavhe del Antiguo Testamento. Una historia mítica del pueblo judío acerca de sí mismo. Nuestra fe es Jesús, hijo de Dios hecho hombre. Consustancial al Padre. Eterno como Él. 

León XIV, como todos los papas recientes, se mete mucho en organizar el mundo. Nos dice cómo tenemos que hacer las cosas y acto seguido se va al Vaticano satisfecho. "En españa me han acogido con entusiasmo". 

Pero todo es espectáculo, insustancial. No hay fe ya en España. Se ha perdido en el hedonismo de nuestras vidas atadas a este mundo que solo tienen un final. Tener fe en este mundo es tener fe en la muerte. Tener fe en Jesús de Nazaret es tener fe en la vida. "Yo soy el camino, la verdad y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá".

¿


COMPRAR, LEER, EL PAÍS

 Entender lo que pasa en España es tarea casi imposible. Una nación, un Estado, lo que sea esto que conocemos como España se ha convertido e...