Lamento ser portador de malas noticias, pero Sánchez no se va a ir. No va a convocar elecciones y el PP pierde el tiempo y nos lo hace perder a los demás.
Sánchez está en modo Hugo Chávez. Cuentan que cuando Chávez en Venezuela vio perdidas las elecciones acudió a despedirse y a dar novedades a su jefe, a la sazón, don Fidel Castro. El cubano le espetó entonces: “no me sea usted huevón. Cuando un revolucionario toma el poder ya no lo suelta nunca”. Y ahí estamos, con Maduro el sucesor apoyado por China y Rusia intentando aguantar el envite de Trump.
España ha sido un país ingenuo. Los que tenemos una edad provecta vimos morir al franquismo y venir el sistema actual que llaman democrático. Durante estas décadas de Constitución “que nos hemos dado”, dicen una y otra vez, se ha vendido todo el patrimonio cultural, social, industrial, inmobiliario, agrícola y turístico hasta llegar al momento presente en que unos y otros supuestamente partidos nacionales están vendiendo lo último que nos quedaba. La propia España. Todos han cobrado y cobran la correspondiente comisión. España está atrapada en un Congreso con ETA y el terrorismo catalán al frente. No hay salida. Puigdemont está protegido por países de nuestro entorno. Suiza, Francia, Bélgica, Inglaterra, la UE al completo. Putin se ríe cuando le echan la culpa del proceso independentista catalán. Para qué se va a meter Rusia en este asunto cuando es evidente que los culpables pertenecen a la OTAN y sobre todo cuando es el propio Congreso español el que está al frente del golpe a España.
Sánchez pretende perpetuarse como Chávez y Maduro. Quisiera saber cuántos agente cubanos deambulan por España en este momento, pero le queda poco tiempo. Hasta el 27 como mucho y no porque el Congreso cambie la dirección hacia el precipicio al que nos lleva, sino porque antes nos enfrentaremos a alguna tragedia que dejará en pelea de bar el 11 M. Qué la Santísima Vírgen proteja a esta España agonizante, en otro tiempo, tierra de María.
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