Ayer, en TVE 24 H, nos deleitaron con el inacabable discurso de Feijóo ante la cúpula del PP. Básicamente y por lo que vi durante algunos minutos, el gallego nos ofreció gestión. Él si sabe gestionar, lo demuestran sus años en Galicia al frente del gobierno autonómico. En cuestiones políticas nada de nada, no le escuché hablar de Ceuta aunque quizá si lo hizo, pero en general ofreció la receta de la abuela, consenso, acuerdo y rechazó cualquier atisbo de revancha.
En definitiva Rajoy v.2.00. No diré que fue mal discurso, pero me temo que la situación de España en este caos geopolítico actual es muy delicada. Feijóo sería el recambio de Sánchez para continuar las políticas de la UE que se resumen en la agenda 2030 y en el enfrentamiento con Rusia.
Lo ocurrido en Polonia nos pone en la situación en la que el presidente del gobierno Tusk arremete, policía de por medio contra los contrapoderes nacionalistas que se oponen a las políticas desintegradoras de Bruselas. Lo propio ocurrió en Rumanía. Si gana el partido que molesta a Bruselas se anulan las elecciones.
Feijóo no quiere molestar a los amos del mundo. Solo quiere gestionar. Ahora bien, la situación actual de España tal como yo la veo se conduce por fuerzas inerciales de imposible control. El llamado gasto social se dedica en general a extorsionar a la clase media española por medio de impuestos destruyéndola y llevándola a unos cuantos peldaños más abajo de la pirámide social escalonada. La clase baja, la que vive exclusivamente de una nómina mensual, sea por cuenta ajena o pensión IMV y semejantes subvenciones, si es española está ya en la ruina absoluta, si pertenece a los invasores extranjeros se conforman de momento hasta que su peso específico sea parecido al de Francia.
En el fondo del problema europeo está la cuestión religiosa. Quien domina el mundo actualmente es el llamado pueblo elegido. Una suerte de ente global con autoconciencia de pertenencia y poder desmesurado en lo político, en los económico, en lo científico, en lo filosófico que cree en su derecho al dominio absoluto sobre el resto de los mortales. La Tierra entera es la tierra prometida.
Europa camina hacia su destrucción. El europeo blanco y tradicional no tiene ningún poder, ninguna capacidad de resistencia. Los representantes políticos de esas naciones están al servicio de lo que están y mientras no comprendamos eso, estamos perdidos. El sistema democrático de partidos ha derivado en una guerra civil de momento incruenta, pero que ya algunos califican como guerra híbrida.
Pero dejemos eso para más adelante. De momento TVE, quizá los sindicatos y sus miembros que otean un futuro sin Sánchez ya están cambiando y apoyando a Feijóo. Un gestor que sin duda apretará las tuercas a determinados colectivos españoles, tal como hizo Rajoy en su momento, a través de sus dos principales ministros de por entonces, la señora Fátima Báñez que descargó toda la crisis económica precedente sobre los hombros de la clase trabajadora por cuenta ajena mientras preservaba a la clase funcionarial y el señor Montoro que afirmó saberlo todo de todos y arrasó vía impuestos a los que se enfrentaban al sistema. Montoro sigue impune, por cierto. Y Rajoy abandonó mansamente el poder, se sospecha que a cambio de una vida posterior tranquila, dejando a Soraya sola y con un sillón vacío al lado.
Ojalá fuera verdad que Feijóo pueda enderezar la situación de España, pero me temo que esas fuerzas extrañas a nosotros y que se confabularon en 11M siguen siendo las mismas y siguen siendo poderosas.
Han hecho presa en esta España inane de chiringuitos y fines de semana en la zona residencial. y no la van a soltar. Marruecos acecha, pero detrás está el mundo del elegido y sus perros de presa anglos.