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martes, 20 de enero de 2026

EL TREN DE LA MUERTE.

 



Antes fue el apagón y las inundaciones de Valencia. También los fuegos interminables del verano y el volcán de las islas.


Contra el volcán no se podía hacer nada, pero daba cierta grima ver a la guardia civil en plan guardia nacional de Trump empujando a la ciudadanía. Esto son, desde luego, manías personales. La misma guardia civil que acoge amorosamente a los invasores africanos atraídos por el PSOE al frente de este desastre acumulativo que es España.


Antes de las inundaciones que mataron a cientos de personas parece que se habían derribado presas y se había dejado a la naturaleza acumular todo tipo de malezas y cañaverales que obstaculizaron el camino del agua. Tremendo de verdad. Y todo porque detrás de estos desastres está la hoja de ruta que indica como ganar una guerra después de setenta años de haberse terminado fusilando a un general muerto y a un país que, ahora sí sabemos con seguridad, sobrevivió a duras penas al asalto comunista del PSOE.


Luego el apagón. Y ahora este desastre de la Alta Velocidad. Viajar rápido conlleva más peligro que otra cosa. La causa es que al frente del país está un doctor en economía al parecer fraudulento y le rodea un gobierno con decenas de ministros comunistas, masones y trepas de todo pelaje con escasa o nula formación que no sea la del ataque verbal. La verborrea insultante del social comunismo expandida a la televisión con millones de opinadores contratados es terrorífica porque en definitiva no hacen otra cosa que hablar sin descanso, sin tregua alguna. Todo es palabrería insultante y hueca.


En definitiva se percibe una amenaza constante en el horizonte temporal cercano. Los desastres se suceden cada cierto tiempo como si estuvieran programados de antemano. Ahora la gente abandona el tren y se lanza al avión para el viaje de trabajo o de simple diversión. Y al frente está un presidente de gobierno en minoría parlamentaria que sostienen los números fraudulentos de escaños que se otorgan a minorías que solo buscan la destrucción de España. También le sostiene un rey, una familia real entregada a la agenda 2030 y seguramente países y organizaciones del exterior, enemigas acérrimas de España que a través de este gobierno han conseguido reactivar incluso con mayor peligro el 1 O de Cataluña que había sido vencido con una pequeña muestra de firmeza del gobierno Rajoy al que expulsaron acto seguido del gobierno y sustituyeron por Sánchez.


¿Se trata de una conspiración? Cada uno tiene su opinión, pero algo está sucediendo que va más allá de ministros incompetentes y entregados al cambio climático, pero que todos ellos confluyen en un objetivo venenoso. Destruir España. Para los que piensan que Sánchez no tendrá más remedio que convocar elecciones a corto plazo, me temo que él está ahí contratado y sostenido por fuerzas oscuras nacionales e internacionales y no se irá hasta que se consume la tragedia que algunos intuimos ya cercana.


Incendios, volcanes, terremotos, apagones, inundaciones, accidentes con decenas de muertos parecen esos fuegos artificiales que miramos pasmados hasta que lanzan para terminar el evento la traca final. Algún acontecimiento de dimensiones colosales nos tienen preparado.

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