Vaya por delante que no he visto la película por lo que la pregunta es obvia. ¿Cómo se puede criticar algo que no se ha visto?
El cine es una matrix, una ilusión óptica y sonora que nos condiciona en nuestra percepción del mundo y de lo que en él acontece. Los protagonistas, agigantados en la pantalla, son modelos, símbolos de gran significación. Así John Wayne en sus muchos papeles es el hombre prototipo de los Estados Unidos. El héroe siempre triunfante con las características de un mito literario como lo fue Aquiles, el guerrero de Troya o el mismo Ulises.
El primer Torrente sorprendió a todos. Santiago Segura demostró su gran inteligencia y capacidad como director y actor. Una película taquillera que arrasó en los cines españoles.
Algún que otro periodista no encontró palabras para acercarse al significado real de Torrente. De hecho Torrente y su serie van mucho más allá de simple cine de entretenimiento.
¿Qué es Torrente? Un personaje inventado por Santiago Segura que, por gran diferencia con los actores norteamericanos, engulle a su propio creador. Así hablamos de John Wayne, de Jack Lemon como ejemplos, uno del invencible héroe de los Estados Unidos y otro como el prototipo del hombre común y corriente de esos mismos Estados Unidos independientemente del papel que les toque en la película. Nótese aquí que uso el nombre de los Estados Unidos y no el de americano porque como decía Juan Rulfo los Estados Unidos son un país que ni siquiera tiene nombre. Por eso se apropia de toda América como si fuera suya. Que en la práctica parece que lo es.
Pero Torrente se sobrepone a Santiago Segura y Segura, taimadamente circula por el mundo eludiendo su responsabilidad en el personaje, vistiendo y apareciendo ante la audiencia de forma diferente a como se presenta en pantalla.
Torrente es profundamente ideológica. Tiene, eso que antiguamente se buscaba en los cineforum, el mensaje. Torrente tiene mensaje, profundo y siniestro.
Torrente retrata al español, lo envuelve y distribuye para felicidad y contento de todos los que odian a España, dentro y fuera de este pobre país. Torrente retrata al español tal como se le quiere entender por la progresía, independentistas y comunistas en general. Aceptándolo así, huyen como alma que lleva el diablo de sí mismos puesto que aún comunistas, progres, indepes, etc. son fundamentalmente todos españoles.
El prototipo, el arquetipo Torrente desde el mismo momento que se estrenó nos presenta a un personaje con todos y cada uno de los defectos y miserias conque se describe y se percibe al español. Drogadicto, racista, sucio, asqueroso, delirante, sexualmente casi impotente, eyaculador precoz, sobre todo franquista radical, con la bandera tradicional española bien a la vista. Todo sutil, al mismo tiempo que cutre, sucio e indecente.
(Solo se trata de ficción y es graciosa). Efectivamente es ficción, pero si nos fijamos era el único tipo de español que podía blandir una bandera nacional en el cine y en los tiempos que se estrenó.
Hay otro personaje parecido a Torrente que ha tenido gran éxito en la televisión. Me refiero a Mauricio Colmenero, interpretado por Mariano Peña, en la serie Aida. Mauricio es el español auténtico, según se le retrata, fascista, racista (los insultos y epítetos que dedica a su empleado supuestamente americano inmigrante) son de vergüenza ajena. Sin embargo en la serie se permiten como contraste con otros personajes más ejemplares y supuestamente presentables. El hijo homosexual, superdotado en inteligencia, el padre culto y entregado a causas ecológicas y de derechos humanos, pero al mismo tiempo pobre por comparación con el racista Mauricio, el español auténtico que venera a Franco, misógino, sin escrúpulos de ninguna clase. La serie, lo mismo que Torrente denigra al español y ensalza al resto de personajes, sean prostitutas, drogadictos o de cualquier otro género. No deja de aparecer en algún momento el torero homosexual. En definitiva, y entre risas y golpes de efecto, va calando en la mente del espectador el mismo mensaje profundo. El español es como Mauricio o como Torrente y hay que huir de ello al precio que sea. Te puedes reír, pero en cuanto salgas del cine o te levantes del sillón el condicionamiento mental inducido te hará relacionar lo español con estos arquetipos que el cine, lo que llaman la cultura ha construido para ti.
Por eso entiendo que "Torrente presidente", sin haberla visto continuará por el sendero destructor de lo español que se inicia con la primera de la serie. La más importante. Las siguientes de la franquicia solo son nuevas entregas de un personaje aprovechable para hacer caja.
La actual ha sido precedida de una publicidad distinta de lo habitual y preparada por Santiago Segura y probablemente por un equipo de publicistas que saben cómo conseguir que se hable de algo que no se ha visto y de lo cual se sabe poco. Algo así como echar migas de pan para que el pájaro inocente acabe en la cazuela de la taquilla correspondiente.
Y me parece que esta entrega incidirá en lo que he descrito con gran intencionalidad política porque al parecer Torrente es ahora el candidato de NOX- Está todo dicho, si eres de VOX, si votas a VOX, te inscribes directamente en la condición de español que retrata Torrente. Dicen que critica al PSOE por la corrupción, pero eso es solo incidental. Cómo no va a hacerlo después de inundaciones, accidentes de tren propios de la India, después de regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales para que voten Sánchez. Pero el mensaje fundamental, envuelto en risas y cameos, es el mensaje Torrente.
Y el mensaje Torrente es siniestro y destructor de España y de lo español.
Es un mensaje denigrante de España y lo español, cuyos sinónimos son: injurioso, oprobioso, humillante y unos cuantos más del mismo tenor. Y ahora a pasar por taquilla. Yo esperaré a que aparezca por algún canal de pago. Entonces, si vivo, si España sigue existiendo, si el mundo no se ha ido por el agujero negro del retrete nuclear, veré si me he equivocado.
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