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sábado, 12 de septiembre de 2026

EL CONFLICTO MUNDIAL

 En Estados Unidos están descubriendo que en lugar de ser la primera potencia mundial son los lacayos de Israel.

En occidente estamos entrampàdos en los delirios de la Biblia. Pero antes de nada, soy católico y me identifico con el catolicismo tradicional. El anterior al Vaticano II. No soy ni entonces ni ahora practicante del rito católico. Asisto a misa cuando hay bodas, bautismos o funerales, pero creo firmemente que Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios hecho hombre que murió por nuestros pecados y resucitó abriendo una puerta a nuestra salvación y vida eterna. 

 En definitiva creo en el llamado Nuevo Testamento, es decir, los evangelios, los hechos de los apóstoles y el Apocalipsis de San Juan.

Respecto al Antiguo Testamento tengo la convicción de que, salvo algunos libros proféticos, lo fundamental del mismo es una historia mítica creada por el pueblo judío para su propia justificación.  Los fundametos del judaísmo y del sionismo son algunos episodios del AT, no demasiados, extraordinariamente sugerentes al mismo tiempo que imposibles en la realidad. La historia de Abraham y de sus dos hijos Ismael el primogénito, hijo de Agar esclava a su servicio, y de Isaac el segundón increíblemente concebido por su legítima esposa Sara con más de noventa años que al final se convierte en el depositario de la herencia sagrada por el simple motivo de la consanguinidad. 

La historia de Jacob que casi es la misma, algunos interpretan que es la misma contada de otra forma. Hermano mellizo de Esaú, el primogénito, que es el heredero legítimo finalmente desposeído de su derecho por las artimañas de Rebeca esposa de Isaac. Esaú comete el pecado imperdonable, se casa con cananeas, algo así como si hoy en día un promientente israelí se casara con palestinas. Cananeas que faltaban al respeto a Rebeca lo mismo que Agar sintiéndose la madre legítima faltó al respeto a Sara la esposa legítima de Abraham.

Jacob hereda la bendición paterna y Esaú la pierde. Ahora bien: ¿qué significa la herencia sagrada? En resumen significa el poder absoluto. Jacob huye de su hermano Esaú y como odiaba profundamente a los cananeos no quiere pernoctar en casa de estos y se tiende al raso usando una piedra como almohada. Sueña el sueño de la escalera por la que los ángeles bajan y suben y en lo alto el mismo Dios Yavhé que le promete felicidad y abundancia para él y sus posteridades, tierra abundante para él y sus posteridades y la tierra entera para las posteridades de sus posteridades. Jacob se casa con dos hermanas Lïa y Raquel que son sus primas hermanas. Además tiene concubinas, solución antigua contra la desgana que sin remedio sobreviene a la casada, el lecho matrimonial queda para ella y el sofá para él. Doce hijos y una hija apenas mencionada. 

 Hay otro sueño de imprescindible lectura y comprensión. Jacob lucha con Dios durante toda una noche. Se enfrenta físicamente con Dios y ninguno de los dos se impone. Jacob queda herido en el muslo y cojea en adelante. 

Significado: el pueblo de Israel no tiene un Dios al que rinde culto sino que él mismo, Israel, está a la altura de Dios. Es una relación de iguales. Un acuerdo de mutua dependencia. Por eso Israel puede hacer lo que quiera sin remordimiento, ni límite alguno. Nadie puede poner límites a Dios. A Israel. 

 El hijo predilecto de Jacob, José acaba siendo ministro plenipotenciario, todopoderoso, del Faraón de Egipto. Es el primer especulador.  Interpreta el famoso sueño de las vacas gordas y las vacas flacas, de las espigas relucientes y de las espigas mustias. Son los ciclos económicos de unos siete años de duración. José convence al faraón. Utiliza el tesoro real, sin valor económico hasta entonces (el dinero no se come) y compra silos y cosechas enteras durante las vacas gordas. 

Hace no muchos años mujeres casadas que vivían humildemente se lanzaron a las empresas de limpieza para complementar los ingresos del marido. Una de las cosas que hicieron en primer lugar fue comprar pulseras, anillos, pendientes de oro.

En  Egipto debió pasar algo así. El brillo del oro cegó cualquier raciocinio de los campesinos hasta entonces propietarios de tierras, casas, animales de trabajo, aperos, y acostumbrados a guardar las cosechas en silos para los malos tiempos. Solo los sacerdotes escaparon del expolio que se venía encima. 

Durante los años malos, José aprovechó la situación. Los campesinos se vieron obligados a vender cuanto tenían solo para subsistir. El oro volvió a las arcas reales y además casas, tierras, aperos, animales, todo quedó en poder del faraón. El resultado fue la servidumbre. En adelante trabajarían lo que habían sido sus tierras, habitarían lo que antes eran sus casas, usufrutuarían animales y aperos. Trabajarían tal como antes hacían, pero tendrían que pagar un  tributo al faraón y en definitiva pasarían ellos mismos a ser propiedad del faraón. La propaganda dice que José salvó al mundo antiguo del hambre. Algo de todo esto suena por estos tiempos.

José trajo con él a la tribu entera de su padre. La herencia de Jacob pasó a Judá. El hijo al que más quiso, José, quedó desheredado porque... se había casado con una egipcia. Rubén el primogénito quedó fuera de la herencia porque se había acostado con una de las concubinas de Jacob. Hoy solo sobreviven las tribus de Judá, hijo de Lía y por tanto con gran consanguinidad con Jacob (primos hermanos) y de Benjamín hijo de Raquel (a la que amba Jacob por encima de todo) y también prima hermana de Jacob.

 Cuatrocientos años después, según el relato bíblico los descendientes de Jacob habían sido esclavizados y gracias a Moisés se liberan. 

Obsevamos aquí cómo miembros de este pueblo siempre están cerca del poder. José, primer ministro del faraón. Moisés adoptado por la hija del faraón reinante en aquel momento. Sobreviviente de supuestos progromos, con su madre empotrada como madre de leche en la corte del todopoderoso faraón. De siete a diez plagas necesita el Dios de Israel para doblegar la voluntad del faraón y dejar marchar a su pueblo a vagar cuarenta años en el desierto al que una y otra vez va Anacleto agente secreto.

No es creíble ese relato. Parece una guerra civil que causa esos y peores desastres. Quizá la historia real sea la de los hicsos, reyes pastores (Israel era un pueblo de pastores) que dominarorn Egipto durante cuatrocientos años. 

Entre los mitos (mentiras) más relevantes de esta historia está la huída final de los israelitas puestos en pie alrededor de la mesa y comiendo apresuradamente pan sin levadura y cordero con cuya sangre ponen una señal en el dintel para que los espíritus de Dios que van a asesinar a los primogénitos de Egipto no se equivoquen de casas. ¿Necesita Dios omnisciente señales para conocer a su pueblo?

No, más bien hablamos de un ataque terrorista final. Perdida la guerra y a punto de una huída en masa en algún lugar del inmenso Egipto llevan a cabo su postrera venganza. El odio a los cananeos, a los egipcios a los que no son de la tribu es marca propia del pueblo elegido. Consumada la masacre huyen, no sin antes cobrar a los egipcios el oportuno impuesto. Se llevan lo que les parece. Un tesoro de piezas de oro y de todo lo que tenga valor que los sobrevivientes egipcios les entregan aterrorizados.

Pero Flavio Josefo en sus "antigüedades de los judíos", dice que eran tan queridos que los lugareños les dieron cuanto pudieron para que sobrevivieran en el desierto.

Los episodios posteriores. La separación de las aguas del mar Rojo, las tablas de la ley, la guerra civil entre partidarios de Moisés y del ídolo de oro..., uno se las cree o no.  

 

Y de aquellos polvos estos lodos. La tierra prometida, la guerra incesante desde el fin de la segunda gran guerra. El poder del pueblo judío es inmenso. Occidente vive en los parámetros científicos, psicológicos, filosóficos detrás de los cuales está, siempre, el judaísmo. Einstein, Marx, Freud, la escuela de Frankfurt, el cine de Hollywood. 

El protestantismo lee la Biblia entera. Dice que nos salvamos, no porque intentemos acercarnos a Dios o porque confesemos nuestros pecados, o porque comulguemos por Pascua Florida o porque confesemos en peligro de muerte o si se ha de comulgar...,etc. sino, solo y exclusivamente porque creemos en Jesucristo.

Dicen que la naturaleza humana es tan perversa que no tiene remedio y solo la fe en Cristo es la salvación. En definitiva les basta con leer la Biblia y gracias a Cristo, (odiado de forma compulsiva por el judaísmo. Cristo al que consideran, junto al imperio romano causante de su desgracia. Destrucción del templo y diáspora final), el protestante repito, gracias a su fe en Cristo se considera en adelante pueblo elegido. Por eso extermina al indígena americano. Tiene permiso bíblico. Tiene un destino manifiesto. 

Eso es el anglosionismo que lleva a Estados Uidos a unir su destino al de Israel.  

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