No he visto la película, pero parece que va de amores homosexuales. En Cannes, a pesar de la atosigante propaganda de TVE, se la ha pegado.
La élite cultural hispana la ha presentado como candidata a los premios oscar de Estados Unidos. Parece que allí puede tener más futuro que en Europa. A no ser que ocurra como con Melody y su participación en Eurovisión.
Yo no entiendo de música, pero alguna youtuber ya anticipó el desastre. Afirmaba que ese estilo de canción no encajaba en la actual deriva eurovisiva. Desgraciadamente para mí el oído me ha abandonado y no puedo enjuiciar lo que es básicamente sonido para los oídos.
Veremos lo que ocurre con los javis.
A raíz de esto me pregunto: ¿qué parte de la población masculina española es o se siente homosexual?. ¿Qué porcentaje?. En un momento en que todo son estadísticas deberíamos saber exactamente cuántos homosexuales hay en España. Estamos, supuestamente, en un sistema democrático en el que gobierna la mayoría. Pero si observamos el gobierno y el parlamento español, la mayoría parlamentaria depende de minorías sobrerrepresentadas que no son la mayoría de la población.
La presencia de la homosexualidad en los medios es impresionante. En el impresentable espacio de Sobera, (tengo que confesar que lo veo de vez en cuando). En esa primera cita, no sé por qué ese recurso sistemático al inglés, se recurre a una especie de reparto de parejas en diversas circunstancias de edad y de preferencia. Así hay parejas jóvenes de entre veinte años, parejas en la mediana edad (cuarenta años más o menos), homosexuales masculinos y también femeninos, y ancianos ya con un pie en el estribo. Todos ellos parecen corresponder a una selección adecuada para conseguir audiencia en todo el espectro de edades y orientaciones sexuales que puedan asegurar audiencia.
Pero también está presente lo que en tiempos de Zapatero se bautizó como pedagogía. Así la homosexualidad, el lesbianismo, lo bisexual y otras orientaciones que son frecuentes en el programa se muestran y se demuestran como si esas tendencias fueran igual de numerosas que la orientación heterosexual en la España actual. No lo sé. repito, pero me parece que están sobreponderadas.
Los dueños del cine español, en el sentido de ser los más influyentes, los adelantados de la televisión, son homosexuales. Ellos ponen, disponen y distribuyen el certificado cultural de lo adecuado, de lo aceptado y de lo tolerable. Almodóvar, Amenábar, Eduardo Casanova y en televisión el más destacado de todos, Jorge Javier Vázquez. Ese que dijo que el suyo era un programa de rojos y maricones. De momento, y solo de momento, tienen la sartén por el mango.
Deberían darse cuenta que en futuro mundo del comunismo triunfante todo ello se superará y estas divergencias no se tolerarán, solo son instrumentales en el tiempo y necesarias para el proceso revolucionario actual.
Ya lo están padeciendo las feministas radicales, otrora tan poderosas e influyentes como los homosexuales de hogaño. El paso siguiente de la revolución marxista es el mundo "trans". El mundo del sexo anticipa el futuro. La igualdad sobre todo y ante todo.
El sexo tal como exponen las mujeres de Podemos, es solo educación, ideología dispensada por el poder tradicional y absorbida desde la niñez. Es patriarcado absurdo y anticuado como todo lo que no sea el mundo feliz "woke". Ahora la consigna es LGTBI y eso pasa por encima del feminismo tradicional. Lucía Etxebarría, Lidia Falcón, la propia JK Rowling son perseguidas con saña por el entramado LGTBI, por enfrentarse a lo que ellas entienden que es evidentemente construcción política que trasciende a lo biológico.
Cualquier mujer puede en este momento encontrarse a un señor de noventa kilos y peludo como un oso en un baño de mujeres exhibiendo si el caso lo requiere, su sexualidad femenina reconocida y certificada oficialmente.
Incluso, más de uno y ante la política oficial de integración femenina en cuerpos de seguridad puede sentirse tentado de cambiar de sexo solo para tener más fácil acceso a las pruebas físicas o para pasar a ocupar o no perder el asiento en los consejos de administración empresariales que exigen paridad entre sexos. ¿Cuáles?, es la pregunta. No hace muchos años estaba claro, solo había mujeres y hombres, pero ahora el mundo sexual se mueve como mueven los cimientos los terremotos. Por la mañana soy un hombre, por la tarde una mujer, de noche un híbrido o intersexual. Ya veremos cómo me siento mañana.
Ya no hay hombres y mujeres. Solo hombres solos y mujeres solas y empoderadas. El anterior sistema de complementariedad, el mismo que no hace muchos años exponían las pedagogas, psiquiatras femeninas y psicólgas qre dominaban los años noventa, culpando al varón de las carencias afectivas, de los TDH infantiles en la escuela, de las bajas calificaciones y de cualquier problema educativo al que el profesorado empoderado frente a la familia no sabía cómo gestionar, ese sistema educativo nuevo por entonces, culpaba al varón por no saber cumplir con el "rol" masculino que le correspondía.
Ahora estamos un paso más adelante. El varón no es necesario, no se requiere ningún "rol" masculino,la mujer lo es todo, puede con todo. Eso dicen, eso se proclama. Hasta que una madre norteamericana mata a sus tres hijos pequeños. Entonces se busca al varón huido, al que abandona a su familia, al que descarga toda la responsabilidad sobre la mujer y se le proclama culpable, si no legal, al menos moral.
¿Pero no habíamos quedado en que el varón ya no pinta nada en esta sociedad?. ¿No ha dicho Cristina Pedroche que cuando tuvo un hijo varón entró en una fuerte depresión? ¿Ha contestado algo acerca de esto su marido, David Muñoz, padre del hijo cuya mera existencia conlleva profunda depresión a la madre?
El homosexual si es parte del proceso. Pero a él tal como ha ocurrido con las feministas radicales también le llegará su cancelación. Será abandonado tal como lo han sido las feministas en el océano de la revolución comunista que se traga cualquier lastre que en su momento se requiera expulsar a las afueras del sistema.
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