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miércoles, 7 de febrero de 2024

SECTOR ESTRATÉGICO II.

 



En el anterior artículo sobre sectores estratégicos veíamos cómo la PAC se destinaba principalmente al mantenimiento de la agricultura europea, (no solo francesa, pero sí preferentemente francesa) en niveles que garantizaran la supervivencia de este sector y la posibilidad de que en el futuro, por circunstancias imprevisibles, la agricultura europea se viera obligada a alimentar a la población europea sin poder recurrir al mercado extranjero.


Mi idea era seguir dedicando análisis a distintos sectores que podríamos considerar estratégicos para un país y la evolución de dichos sectores, sobre todo en España.


Pero el mundo camina a velocidad de vértigo hacia un incierto futuro en lo que parece una recomposición de fuerzas y poderes globales que están desatando guerras y amenazas de una guerra terminal, apocalíptica que puede acabar con gran parte de la humanidad.


La guerra de Ucrania ha enfrentado definitivamente a la anglosfera y a Rusia. Los anteriores vencedores de la Segunda gran Guerra han desenterrado el hacha de guerra, si bien los anglos intervienen en la contienda a través de un Estado interpuesto, en este caso, Ucrania (una funcionaria USA llegó a decir, qué se joda la UE y algún inglés bien situado insistió en que iban a combatir a Rusia hasta el último de los ucranianos) . Los analistas se dividen en dos tendencias, los que consideran que Rusia es un Estado anquilosado y atrasado, cuya tecnología e industria no le permiten ganar la guerra y por otro los que piensan que en realidad esta guerra ha destapado la debilidad de la esfera anglo y ha mostrado la exacta naturaleza de la presencia de ejércitos USA y de Gran Bretaña en Europa. Si cuando la URSS estaba en su apogeo se pensaba que el despliegue militar aliado en Europa era una garantía de defensa frente al monstruo comunista, ahora parece más evidente el carácter de dominio y ocupación que dichos ejércitos ejercen sobre la vieja Europa.


A medida que pasa el tiempo parece que Rusia se afianza en su conflicto con Ucrania y con la anglosfera, (me resisto a llamar OTAN lo que en realidad es el ejército anglo norteamericano con la presencia simbólica de fuerzas de opereta de terceros países en la antigua alianza defensiva). Los anglos se están encontrando con la sorpresa de que la tecnología militar rusa está a la altura de la norteamericana y de que además Rusia dispone de una industria de transformación del metal que le permite una tasa de reposición de munición y de equipos militares muy superior a la desindustrializada economía anglo europea. Los analistas militares más solventes se fijan en estas tasas de reposición para augurar un mal futuro a Ucrania y a sus aliados occidentales. Así si los rusos gastan mensualmente 100. 000 obuses (por ejemplo) son capaces de producir lo gastado más otros 25.000 en sus fábricas, mientras que si los ucranianos gastan 50.000 (supondremos estos misiles son más avanzados tecnológicamente que los rusos) los abastecedores de material militar norteamericanos, británicos y europeos solo son capaces de suministrar 40.000 y eso echando mano de sus almacenes, lo que implica que la industria occidental no tiene capacidad de reponer el material consumido con lo que a lo largo del tiempo la superioridad rusa se impondrá sin remedio posible.


¿Cómo hemos llegado a esta situación? En lo que respecta a España la respuesta se llama “reconversión industrial” en la década de los ochenta y noventa. El protagonista principal de esta desgracia nacional fue el PSOE mediante ministro navarro y combativo con nombre y apellido, Carlos Solchaga. El asunto es sencillo. Para entrar, cosa que nunca debimos hacer, en el tinglado europeo (CEE. Comunidad económica europea por aquel entonces), Alemania exigió a España la eliminación de aranceles a productos industriales lo que dejaba a la siderurgia nacional indefensa y el mercado nacional abierto a los productos germanos, tal como la agricultura francesa lo estaba (indefensa) sin ayudas PAC frente a otras agriculturas extranjeras, la diferencia estaba en la clase política española que nunca ha tenido gran aprecio a nuestra singularidad histórica y siempre ha estado lamiendo el trasero de franceses, ingleses, y en general de todo lo que sonara a europeo. La anglofilia es la enfermedad de la derecha liberal española, tal como la francofilia lo es de la izquierda y la hispanofobia es enfermedad compartida.

 Solución Solchaga, PSOE y lo que entonces fuera el PP;  pues tragar lo que fuera con tal de entrar en Europa. Se desmantela la industria nacional, Altos Hornos de Vizcaya, del Mediterráneo, Ensidesa y demás fábricas metalúrgicas y a cambio tenemos bonitos parques temáticos, museos de las Artes y de las Ciencias, el Guguenheim de Bilbao y cosas parecidas. Se reciben fondos para construir autovías y poco más. Miles quizá cientos de miles de trabajadores españoles al paro, auge de las drogas entre jóvenes sin futuro por aquel entonces y posterior aumento del sector servicios financiado con cargo a subvenciones europeas y… sobre todo, gracias al señor Fernández Ordóñez, Francisco, bizqueante ministro tránsfuga vocacional entre la UCD y el PSOE. 

Don Francisco puso en vigor la ley de divorcio, primera piedra en la demolición de la familia española, no sé si también la ley del aborto, el IRPF que en el franquismo no existía, el IVA que tampoco existía y comenzó el sangrado sistemático de los españoles que trabajaran, consumieran lo que fuera o tuvieran algún patrimonio. Las pomposas Comunidades Autónomas y sus gobiernos, senados territoriales, congresos territoriales, policías territoriales y el incipiente ejército de funcionarios que nos abruma en la actualidad, requerían sacar la pasta para pagarles por hacer algo que España no necesitaba, de algún sitio.




domingo, 21 de enero de 2024

SOBRE EL CASO LETIZIA.

 



Antes de continuar con comentarios acerca del sector o sectores estratégicos, debemos, por si a tenor de los acontecimientos bélicos no nos quedara demasiado tiempo, analizar el que podemos llamar “el caso Letizia” y lo que comenta y dónde lo comenta acerca de ello el periodista Jaime Peñafiel.


En primer lugar se está produciendo una cacería (ha sido despedido del Mundo) o sistemático descrédito de don Jaime acudiendo a los tópicos y típicos ataques personales de costumbre. “Resentido... enemigo personal de Letizia por algún desencuentro pasado…, está haciendo caja a cuenta del escándalo…, envidioso…, etc.” En cualquier caso y tratándose de información importante, los motivos del periodista para publicar lo que conoce no deberían ser objeto de escrutinio, sino que, por el contrario, debería ponerse la atención fundamental en la veracidad o no de lo que se denuncia. Letizia, reina consorte según Peñafiel, ocupa una alta representación siquiera simbólica del Estado y lo que a ella y a su comportamiento afecta nos interesa y así debe ser, a todos los españoles.


Las acusaciones, información contrastada de por medio son, terroríficas. Promiscuidad, aborto interesado para continuar con la iniciada y prometedora relación borbónica, embarazos clínicos, adulterio, violencia física comprobada sobre uno de sus amantes en vía pública, y bastantes más que cualquiera interesado puede ver en el canal “La reunión secreta” de Youtube. La tendencia violenta de doña Letizia por demás es conocida y la pudimos ver en directo cuando agredió, incapaz de controlarse, físicamente a su suegra en aquella famosa y televisada escena que todos conocen.


La pregunta que se le hace una y otra vez al periodista es el porqué los medios españoles no se hacen eco de esta noticia de la que habla todo el mundo, pero que en España se sepulta bajo una pirámide egipcia de silencio. La respuesta de Peñafiel se refiere a un periodismo patrio tremendamente baboso y perruno respecto a lo que afecta a la familia real. Y parece ser cierto porque solo ahora comienzan a destaparse las correrías del anterior monarca.


No obstante, es extraño que los medios dedicados a eso que se llama el corazón y que más debería llamarse el sexo patrio, acostumbrados todos ellos a crucificar famosos y famosas con la crueldad consabida y conocida por los que deambulan por programas infectos de tv, no digan nada acerca de las andanzas de nuestra reina de facto, más incluso que Felipe, por mucho que Peñafiel insista acerca de la condición de consorte de su enemiga íntima.


Quizá no se trate solo de la naturaleza cortesana del periodismo patrio. Tal vez exista o se haya introducido entre las neuronas nacionales entretenidas en los fastos de fin de semana, en los programas de “viajeros” de una y otra cadena, en las aventuras sexuales de aspirantes a personas VIP de los infames concursos televisivos, un miedo ignoto que como todos los medios conduce a la parálisis. Quizá se trate más bien de que entre todos nosotros esté anidando esa especie de sexto sentido que nos avisa de que a lomos de este gobierno y sus apoyos parlamentarios nos estamos acercando peligrosamente a ese punto de no retorno cuya exacta naturaleza desconocemos, pero que intuimos peligrosa. Y sobre esa funesta supersticiosa premonición y a pesar de cruceros y rutas moteras y viajes organizados y demás entretenimientos y falsas alegrías y programas rosa de Ana Rosa y las Campos y Jorge Javier, estamos inconscientemente pensando que el matrimonio real se acerca a su fin y que después de todo este régimen en el que vivimos instituido en principio por Franco da sus últimos coletazos y nos encamina a un futuro oscuro e incierto. Como dicen que hace el avestruz cuando le persigue el depredador, escondemos la cabeza bajo cien capas de oportuna ignorancia voluntaria para no ver lo que se nos viene encima.


Y puede ser también que sobre esta historia haya que seguir el rastro del dinero, lo que no significa contradicción con lo anterior. El dinero nunca duerme y si los detentadores de la bolsa mundial invierten en algo es porque al final quieren lo invertido más los intereses. A este respecto resulta chocante que nuestro anterior monarca esté recluido en los emiratos árabes. Un rey católico acogido, quizá tutelado, tal vez controlado por el islamismo rampante. Un rey católico y español que se refugia en tierra de infieles, lo que resulta sospechoso. Parece que la pieza a cobrar por el cazador del desierto es la propia España y reconstruir el antiguo califato, “Al Andalus”, alguna de cuyas alcazabas antiguas y los barrios colindantes, antes, no hace mucho, poblados por gitanos, han sido rebautizados con nombres islámicos tales como barrio árabe y repoblados con gentes del turbante. En definitiva esta España en proceso de disolución acelerada está siendo comprada a golpe de talón petrolero y todos sabemos que el emérito ha sido el gran comisionista en el abastecimiento del oro negro a España. Pero los que pagan son los amos y para ellos trabaja nuestra clase dirigente, incluyendo los monarcas y familia, amén de los políticos que parecen haberse vendido o más bien haber vendido a España entera a los jeques del desierto que sueñan con los jardines de la Alhambra. Por eso nuestros periodistas y tertulianos hacen caso omiso de las andanzas de la familia real. A los jeques les interesa una España débil, incapaz de reaccionar a la organizada invasión africana y nada mejor que tener al frente, siquiera simbólicamente, un rey pasmado y a una reina plebeya y empoderada. Nada que ver con las sólidas monarquías del golfo, solo varones al frente y harenes a disposición.


domingo, 7 de enero de 2024

 

SECTOR ESTRATÉGICO I.



En la década de los ochenta a noventa el sistema económico conocido como “ultraliberal” o “neocon” echó raíces en el occidente económico de la mano de la primera ministra inglesa Thatcher y del presidente USA Reagan. En España los abanderados del liberalismo económico bramaban en los micrófonos de radio acerca del despilfarro que en Europa suponía la PAC. Política agraria común que permitía sobre todo lo demás, la financiación del sector agrícola francés. Decían estos voceros convencidos algo así como que si Nigeria o Polonia nos ponían las patatas en el mercado y sin subvenciones a 5 el kilo, ¿por qué íbamos a pagar a los franceses 10 el kilo mediante subvenciones difíciles de rastrear para que nos pusieran sus patatas al mismo precio?


El asunto se debatió durante bastante tiempo. No sé cómo funciona en la actualidad ni si sigue existiendo la PAC, pero en su momento un diplomático francés destinado en España, quizá un cónsul o el mismo embajador, escribió un artículo en un diario nacional hablando del concepto de sector estratégico. Así, según él, había que seguir manteniendo la ayuda al campo francés y por extensión al campo europeo porque evidentemente en aquella coyuntura, los productos agrícolas extranjeros podrían abastecer a Europa a menor coste, pero si se abandonaban las ayudas el campo europeo desaparecería incapaz de competir con los precios de productos foráneos. En ese caso todo el sistema alimentario europeo quedaría al albur de las decisiones de gobiernos que en el futuro podrían no ser tan amistosos. Si Nigeria viera que toda Europa dependía del suministro de patatas nigerianas podría subir el precio cuanto quisiera puesto que la alimentación era de primera necesidad y no habría negociación posible. En ese caso, argumentaba el francés, los liberales tenían la receta infalible: “pondríamos de nuevo en marcha nuestro sistema agrícola y no dependeríamos de terceros países puesto que los precios harían sostenible nuestro agro sin maliciosas subvenciones”.


Pero esto no sería así puesto que tras unos años de abandono las tierras ya no serían cultivables fácilmente invadidas por hierbas feraces, amén de que se habrían abandonado los aperos tradicionales y se requeriría empezar de nuevo a producirlos lo cual, entre la recomposición de las tierras y la incorporación de nuevos aperos no sería cosa de un año ni de dos. Por otro lado el abandono de la agricultura acabaría por hacer que la tradicional sabiduría del agricultor, el cómo, cuándo cultivar se perdiera con los agricultores ancianos que ya no habrían podido enseñar a las nuevas generaciones acostumbradas a otros oficios y actividades profesionales.

domingo, 10 de diciembre de 2023

DE PEGASUS AL REFERENDUM

 

Ahora que el nombre “Pegasus” vuelve a los periódicos por denuncias del presidente catalán conviene hacer algunas reflexiones sobre su significado, sobre todo para España.


Antes de otra cosa es importante analizar y comprender el término “hispano” y sus derivadas tales como “hispanista” e “hispanofobia”. No existe otro país en el mundo cuya historia la relaten, en cuanto al conocimiento general de los ciudadanos corrientes, extranjeros tal como ocurre en España. El hispanista es, en resumen, un presunto historiador inglés que habla mal de España y al que se respeta, se le publica y publicita por nuestras más importantes editoriales e incluso se le paga con cargo al presupuesto español.


A modo de ejemplo tenemos la reciente “tournée” de Henry Kamen aclarándonos que esa historia de la “leyenda negra” es mentira. Dicho de otra forma, habría que concluir que todos los males que se le atribuyen a España son ciertos. La malvadísima Inquisición, las torturas con las que esta institución extraía confesiones a los reos para luego ajusticiarlos en la hoguera, son hechos ciertos e históricamente verificables, según Kamen. También es cierto, según el inglés, el genocidio. Todo lo malo que se pueda decir de España es cierto. Lo dice un hispanista y ahí queda como mandamiento de obligado acatamiento.


Sobre esta cuestión, es decir, sobre la llamada Conquista española de América o el Descubrimiento Kamen publicó hace algunos años un ensayo, o novela, o lo que fuera que tenía por título “Imperio”. Kamen, no recuerdo si en la misma portada o como introducción al libro se preguntaba a modo de “tesis” . ¿Cómo fue posible que un país escasamente poblado de unos doce millones de habitantes, pobre hasta el hambre pudiese crear el llamado Imperio español?


“Traduzco: ¿Cómo fue posible que un país de mierda como la España del siglo XVI pudiese conquistar y dominar el conocido como Imperio español?”


Y el respetado hispanista se responde a sí mismo: “no pudo. En la creación y expansión del Imperio participaron alemanes, italianos y también catalanes que pertenecían al Imperio europeo de aquel tiempo comandado por Carlos V de Alemania”.


Kamen entendía, creo recordar, que el tal imperio europeo era por analogía la UE de aquellos tiempos. Por tanto ningún mérito tuvo España. El historiador destacaba ya por entonces la aportación catalana a la conquista incidiendo en esa herida separatista y sangrante por la que España se está disolviendo en la actualidad.


La tesis podía ser desagradable para muchos españoles, pero tenía, o debería tener su parte positiva. El famoso genocidio quedaría así repartido a partes proporcionales entre los protagonistas principales de la aventura americana, alemanes, italianos, catalanes, etc. miembros de la UE del siglo XVI…, pero no. Llegados a esta etapa de la historia y según Kamen, para el genocidio solo quedaban españoles. En las historias de las enfermedades llevadas por los conquistadores, en las masacres cometidas contra los indígenas, desaparecían los europeos y solo quedaban miserables españoles. El libro fue a la basura. Pero Kamen sigue divulgando nuestra propia historia con la debida publicidad nacional.


Viene esto a cuento de un concepto que para comprender el recorrido del famoso “Pegasus” tenemos que tener muy en cuenta. Se trata de la percepción. En general tenemos una imagen de nosotros mismos positiva. Y también en general tal imagen contrasta, a peor, con la que los otros ven en nosotros.


La percepción es toda una especialidad dentro de la psicología y en orden a este artículo se refiere exclusivamente a cómo somos percibidos por otros países y por nosotros mismos. Durante estos últimos años y dentro del sistema constitucional nos percibimos como ciudadanos de primer nivel. Miembros importantes de las más variadas instituciones europeas . También nos ubicamos entre los países más ricos del mundo y creemos ser respetados y queridos por todos los países y ciudadanos occidentales y de otras culturas. Entendemos que por fin y dejando atrás nuestra truculenta historia hemos encontrado nuestro sitio en Europa y en el mundo.


Pero si hay alguna palabra que define la imagen que los otros tienen de España y describe esa percepción es “hispanofobia”. Las fobias son miedos irracionales, pero en los tiempos actuales se refieren más bien a odios irracionales. La homofobia está penada (odio a los homosexuales), la islamofobia y otros términos similares están dentro del catálogo de odios no admitidos por la sociedad actual occidental y políticamente correcta. Pero la hispanofobia se respeta y corre a sus anchas por todo el orbe antes cristiano. Ya tenemos varios países “hispanos de América” conocidos como latinoamericanos para eludir lo que de español pudiera haber en ellos, cuyos presidentes y gobiernos son oficialmente hispanófobos: México, Venezuela, Perú, Bolivia. Colombia es el último llegado al club. Todos aborrecen la obra española en América. La hispanofobia galopante del presidente mexicano exige que España pida perdón por la conquista, descubrimiento, encuentro entre culturas según el PSOE de los años 90, o el encontronazo según los críticos de esos mismos años.


Además tenemos una España cuya ideología preponderante es también la hispanofobia. El odio a España y a lo español se ha extendido de tal manera que solo asoman tímidas banderitas españolas entre las verduzcas andaluzas que enarbolan simpatizantes del PP, Vox y poco más en las últimas elecciones andaluzas.


El hecho diferencial prevalece sobre lo común y el término español se disuelve en el más tolerable “constitucionalista”; olvidando que constitucional es lo que el Tribunal Constitucional dice que lo es. Perdón por el batiburrillo expresivo, pero me remito a las sentencias de tal Alto Tribunal y a los intentos del gobierno actual por ponerlo ya, definitivamente, al servicio de la hispanofobia nacional.


Y si en el ámbito cultural español la hispanofobia se ha asentado para quedarse, no digo nada de las ideas que sobre nosotros corren por los países del entorno y, sobre todo por Norteamérica. Singularmente por Canadá y USA que son nuestros presuntos aliados en la OTAN.


Y así llegamos a Pegasus. Pegasus es un “malware”, un virus informático, una especie de caballo de Troya digital que una vez introducido en un teléfono u ordenador personal, hoy en día todos los teléfonos móviles son ordenadores personales, espía, capta y envía información al creador del “malware” que lo aprovecha para su fines propios. Pegasus sería pues un programa delictivo que curiosamente ha creado una empresa israelí que lo vende a gobiernos supuestamente amigos para que luchen contra el terrorismo. Siendo Israel el país donde más cerebros superdotados existen por centímetro cuadrado no hay que ser muy inteligente para suponer que detrás de esta empresa está el servicio secreto más eficiente del mundo. El mossad. Pero hay que reconocer, como digo, la extraordinaria diferencia en inteligencia que existe entre el Israel actual y los países circundantes incluyendo entre ellos esta España en disolución que soporta asaltos a la valla un día sí y otro también. La empresa en cuestión facilita el famoso programa a supuestos países aliados y cualquiera con dos dedos de frente tiene que llegar a la conclusión de que el programa, de paso y como quién no quiere la cosa, informará de todo lo que circule por los móviles del adquirente al reputado mossad. El triple salto mortal está en que los supuestos luchadores contra el terrorismo, ingenuos adquirentes de su propio caballo de Troya digital, pagan, nada menos que del orden de seis millones de dólares por semejante programa incluyendo la atención al cliente y varios años de garantía, se supone.


El CNI parece que adquirió el programa en cuestión. Y también los servicios secretos de Marruecos.


El CNI espiaba a los independentistas catalanes y Marruecos espiaba al gobierno español. De rebote es de suponer que el mossad, tal como dijo en su momento Montoro ministro de hacienda de Rajoy, lo sabe todo de todos.


Y nos vamos a Canadá. Un gran país, (por su extensión) afectado por esa enfermedad incurable de la hispanofobia. Canadá tiene su propia historia de exterminio y reclusión en reservas de las etnias indígenas, pero ahora lo olvida, desplaza su culpa reprimida y mira con odio, con fobia a esta pobre España que se derrite al calor del cambio climático. Canadá en su conjunto odia a España y acoge una institución vinculada a una universidad que responde al nombre de “Citizen Lab” y que está muy preocupada por los derechos humanos. En esta institución trabajan destacados catalanes relacionados con el famoso “referendum”. Total que tal institución recibe la información de que los independentistas catalanes están siendo espiados por ese país genocida y destructor de culturas indígenas que es España. Se impone el aviso para que los catalanes no sufran la acometida del ejército español al modo en que Ucrania ha sufrido el asalto ruso. La cuestión es que esta institución canadiense no informa directamente (ni parece claro el modo en que ha obtenido dicha información. Parece más bien una operación política) de sus hallazgos sino que utiliza nada menos que a Ronan Farrow para alertar a Aragonés y compañía.


Ronan es hijo de Wody Allen, al menos hijo legal. Ronan es periodista, abomina de su padre y ha informado de abusos sexuales contra mujeres a cargo de Harvy Wernstein. Puesto en alerta roja, Ronan que es demócrata y tiene bien aprendido el concepto de hispanofobia, se da prisa en publicar la noticia de que la malvada España espía, vete a saber con qué propósito, a la sojuzgada Cataluña.


Pero no termina ahí el escándalo, sino que nuestro presidente ante el follón catalán con amenaza de retirada del apoyo parlamentario, informa todo el mundo de que él también está siendo espiado y... se llega a la conclusión posterior, por la cosa del Sáhara, chantajeado, exactamente igual que los catalanes. De alguna forma, el presidente del gobierno español les dice a los espiados que él está a su lado, comparte su programa u hoja de ruta y que si no hace más es porque a él mismo le espían fuerzas oscuras que le impiden avanzar en la revolución iniciada que consiste básicamente en la definitiva disolución de esta nación de naciones, según el nuevo portavoz o secretario, o lo que sea del PP.


En todo este embrollo las preguntas lógicas y algunas respuestas, no todas, son:


- ¿Quién ha dado la orden de comprar Pegasus?

- ¿Quién ha dado la orden de espiar a los separatistas catalanes?

- ¿Como es posible que el presidente del gobierno haya sido espiado utilizando este mismo programa?

- ¿Por qué el presidente del gobierno no dice nada de que está siendo espiado (esto tiene sentido. No es conveniente informar al enemigo de que has descubierto el micrófono oculto), y ante la furia catalana se descubre a sí mismo como víctima del espionaje? La respuesta a esta pregunta debe ser porque necesita el apoyo parlamentario separatista.

- ¿Quién espía al gobierno? Esto es más complicado. Muchos analistas apuntan a Marruecos.

-¿Quién informa a la institución canadiense del espionaje y por qué lo hace? El quién no lo sabemos. La respuesta obvia a la segunda pregunta debe ser que el informante en cuestión quiere que el proceso de independencia catalán siga vivo y tenga posibilidades de éxito. Por otro lado esta cuestión catalana debilita tremendamente la posición española para beneficio de algunos de nuestros vecinos.

-¿Por qué se le facilita dicha información a Ronan Farrow? Quizá porque siendo este joven demócrata convencido, es decir, progresista a ultranza cree en la maldad intrínseca del imperio español americano. Padece “hispanofobia” y desea por tanto la libertad de Cataluña. En su mente y en la mente de mchos norteamericanos y centroeuropeos la causa catalana se convierte en una heroica lucha por la libertad.










miércoles, 22 de diciembre de 2021

TIEMPOS CONFUSOS.

 

Vivimos tiempos de confusión. La llamada ultraizquierda avanza incontenible en todo el mundo. Nuestros medios de comunicación, incluso los que parecen más sensatos, deforman la realidad que estamos viviendo a pesar de lo evidente. Por ejemplo, nuestra ministra Yolanda Díaz, la misma que se hacía un lío intentado explicar algo de lo que ella no tenía ni idea “no sé si me entienden...no sé si me explico…”, feliz y contenta de ser ministra, inmune al ridículo, incapaz de reconocer su propia ignorancia, etc. esta ministra ha aterrizado en el Vaticano para jolgorio y felicidad del apóstata que habita el palacio. Jorge Mario la recibió con la habitual simpatía que dedica a los comunistas en contra del gesto avinagrado que compone en presencia de alguien que no responde a sus limitados esquemas mentales. Esquemas que se reducen a… “lo que a mí me da la gana”.


A pesar de lo evidente, es decir, a pesar de que tenemos un individuo en el Vaticano, hereje en el sentido de que no reconoce a Jesús de Nazareth como Dios hecho hombre. Ni por supuesto a la Santísima Virgen como preservada del pecado original, ni mucho menos como Madre de Dios, nuestro propagandista mañanero de la COPE dice que de poco le ha servido a Yolanda Díaz la visita vaticana, pues persiste en sus consignas comunistas. Como si hubiera traicionada al Papa cuando es el Papa el traidor a Cristo y a la Iglesia milenaria.


También es evidente que algo raro pasa con el Covid. No se trata solo de vacunación. Si la vacuna hubiera sido efectiva no estaríamos ante la sexta ola y la cuarta dosis que los judíos de Israel se disponen a exigir. A no ser que la sexta ola consista en la machacante información de nuestras televisiones que dedican telediarios por miles y presentadoras femeninas y feministas por millones a repetir como loros la consigna del día.


Y qué decir de los economistas liberales que avisan de terribles consecuencias si continúan las medidas económicas del gobierno troskista que tenemos en España. Y qué decir de las políticas de la UE, ese engendro masónico de 12 estrellas cuyo significado es extraño y en el que nos metieron Aznar y compañía y antes González y los suyos. Son políticas de corte comunista de libro ante las que nuestros periodistas y articulistas callan o en todo caso desvarían en sus poco entretenidos artículos.


Vaya como ejemplo esta incomprensible deposición…


https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2021-12-21/pedro-de-tena-70-anos-ya-de-los-origenes-del-totalitarismo-de-hannah-arendt-6848752/


Si tienen paciencia léanla y si entienden algo lo lógico es que se resuma en un par de frases.

El resumen que yo hago es el siguiente: se trata de algo que escribió esta mujer tan recordada. Era judía y también escribió Eichmann en Jerusalén. Pues ya está. Si lo escribió esta sacerdotisa de lo política y religiosamente inatacable, es decir, todo lo que concierne al interés del pueblo elegido es inatacable. Entonces el periodista puede recrearse en un tostón incomprensible y ocupar una sábana o una hectárea de opinión en cualquier digital o escrito que se precie.


Pero antes de nada vayamos a resguardo seguro. Me refiero a que por algún resquicio hay que empezar para comprender o al menos no caer en el engaño de lo que está ocurriendo y…


La verdad está delante de nuestros ojos. Al menos tiene un comienzo evidente.


El engaño consiste en creer que la URSS y los USA, observen el parecido sistema de acrónimos que utilizan ambos, fueron en algún momento histórico, enemigos. Y digo esto porque…


Retrocedamos un momento. Comienzo de la Segunda Gran Guerra. Alemania invade Polonia y haciendo honor al acuerdo de mutua defensa el Reino Unido (en adelante Inglaterra) y Francia declaran la guerra a Alemania. Lógico y coherente. Acto seguido, la URSSS de Stalin invade Polonia y… los representantes polacos en Inglaterra y Francia exigen la misma respuesta. Pero no. no hay declaración de guerra contra la URSS. Por el contrario el vetusto león inglés espera. A qué. Al señor Roosevelt, en adelante Delano que es más manejable en español. Delano había llegado a la presidencia USA bajo la firme promesa de no volver a meter al país en otra guerra mundial. Algo lógico si uno se pone en lugar de los sufridos ciudadanos americanos que habían visto morir a sus hijos en la primera guerra mundial y total para qué. En el fondo para nada que interesara al país del norte de América a no ser que, sin saberlo, dicho país no fuera sino una construcción interesada de alguna mente perversa con intenciones no menos perversas.


Finalmente Delano consiguió meter a USA en el fango europeo y cosechó, como ya era costumbre, una extraordinaria cantidad de rubicundos cadáveres de jóvenes nrteamericanos envueltos en la bandera USA.


En definitiva la guerra mostró bien a las claras el entendimiento de fondo que siempre había habido entre el liberalismo anglosajón y el comunismo radical de la URSS. Luego, finalizada la guerra había que disimular y blanquear la tenebrosa sombra oscura en que se había convertido Churchill (Delano ya había muerto y Trumann había ejecutado el tremendo holocausto de Hirosima y Nagasaki) que alumbró la frase feliz de que había caído el telón de acero. La prueba de que estos dirigentes elevados a la categoría de providenciales nunca los quisieron ni en sus propios países, es que Churchill nunca ganó unas elecciones democráticas y fue puesto ahí por los mismos que han puesto a Biden ahí y en su momento pusieron a Delano donde todos sabemos.


La verdad está delante de nuestros ojos. Churchill no fue nunca elegido democráticamente. Entre otras cosas porque se cubrió de gloria y de sangre australiana en Galípoli. A pesar de su tendencia a masacrar a su propia población y a la del imperio británico chapoteando en el lodo de sangre y barro ajenos, de sudor y lágrimas, cabalgando de derrota en derrota, ahí lo pusieron. A la postre y pese a las apariencias, Inglaterra perdió su imperio con Churchill y en definitiva perdió la guerra.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

CORROSIÓN 1...

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Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal

















¿Qué es lo que ha cambiado? Uno que ya ha cumplido muchos años, echa la vista atrás y recuerda. Recuerda cómo eran las cosas por aquel entonces. No había ya necesidades absolutas. El hambre había quedado atrás y nosotros los que ahora somos viejos, no conocimos aquellos años de posguerra. La vida parecía encaminarse por senderos bien definidos. La educación enseñaba lo básico. Leer, escribir, operaciones matemáticas. Todo ello resumido en libros que tenían el pomposo nombre de enciclopedias. Enciclopedias de primer, segundo, tercer grado… tremendamente grande esta última. El libro, el maestro, boli y cuaderno. Poco más. Las chicas por un lado y los chicos por otro. Esta separación acentuaba el misterio por lo femenino, por el sexo. Y el sexo quedaba relegado al conocimiento de la chica en cuestión. Noviazgos interminables precedían al matrimonio y el matrimonio era un proyecto para toda una vida. Entre una cosa y otra, hijos, nietos y sin darte cuenta te ponían frente al capítulo final en agradables reuniones familiares de fin de semana, de fin de año.


Si aquello era mejor o peor queda a la valoración personal de cada uno. Pero sí es cierto que todo eso ha cambiado. El sistema antiguo ha ido corroyéndose paulatinamente. Y a eso quería llegar. A la corrosión de un sistema, de un modo de vida. Y en ello en esa oxidación que ha ido debilitando los pilares de hierro, acero, incluso hormigón armado sobre los que se asentaba aquella sociedad que ahora me parece tan lejana, ha tenido mucho que ver eso que llamamos cultura y fundamentalmente la cultura visual. 


La muestra de acontecimientos entresacados del inmenso bosque de la vida y enseñados luego a través de ese artefacto orweliano que conocemos por tele. Y antes, pero por muy poco, la proyección en pantalla gigante de historias, también entresacadas y deformadas a través de rostros desmesurados y hombres y mujeres parecidos a los gigantes de las fiestas populares, cuyas imágenes entraban por los ojos y permanecían asentadas en la mente de los ingenuos espectadores durante semanas o meses, probablemente incluso durante años. Los efectos que semejante invento de carácter absolutamente hipnótico han tenido sobre el cerebro de millones de personas son difícilmente evaluables. Pero si nosotros fuimos la primera generación asaltada por el cine, un entretenimiento que induce a la pasividad absoluta, dejamos detrás las nuevas generaciones totalmente inmersas en esa cultura de la imagen, de la historia inventada, de los superhombres y supermujeres, de vampiros y hombres lobo, de asesinos a los que llaman “en serie” que no son otra cosa que asesinos que han probado la sangre y se ha convertido en droga dura para ellos. 

Y, no solo el cine, la literatura, la pintura, la arquitectura, todo ha degenerado en un disparate de formas sin sentido, de creaciones sin lógica, de devaneos alrededor de uno mismo pomposamente llamado creador, que han compuesto un mundo incomprensible que exige al espectador atención y esfuerzo neuronal que evidentemente no lleva, porque no puede hacerlo, a nada, ante las figuras deformadas de un Picasso, para que el museo le acredite como persona culta. No hay nada que comprender, por supuesto, se trata de un postureo, de una “perfomance”, de una representación actoral. Tú haces como que disfrutas viendo esta mierda y yo hago como que te reconozco como miembro de la élite cultural y social del momento. Super Mario pasa de nivel.


Pero ahora, corroído el sistema hasta sus cimientos, la sociedad se desploma ante el empuje de eso que llaman coronavirus. Todo nuestro mundo, a no mucho tardar, terminará pasando a la historia una vez cumplida la exacta función para la que sus instigadores (que no creadores) lo impulsaron.


Si al lector le parece puede seguir leyendo en próximos “posts” algunas de la heterodoxas ideas que me han ido surgiendo a la vista de algunas películas, novelas y similares.




sábado, 7 de noviembre de 2020

CANARIAS AFRICANA

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Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal













 

¿Qué está ocurriendo en Canarias?


Se habla de inmigración descontrolada, de inmigrantes con dinero y móvil de última generación. Un masivo e incontrolado desembarco de africanos con algún propósito.


La doctrina oficial de la Iglesia actual (esto pretende ser irónico) exige el acogimiento inmediato, la atención sanitaria que muchos de nuestros funcionarios médicos niegan a la población nacional y por supuesto, todo ello con total amabilidad y disposición de acogida que será retuiteado por nuestros nuevos convecinos para masiva publicidad del efecto llamada.


Solo hay que recordar algunas siniestras anécdotas de nuestra modélica transición. El desplome del régimen franquista, ya con el general en el hospital sin posibilidad ninguna de recuperación se produjo precisamente cerca de las Canarias. El anterior rey marroquí, comendador de los creyentes, creo que es su título oficial, Hassan II organizó la denominada marcha verde.


Miles de marroquíes desarmados fueron movilizados y enviados al territorio del Sáhara en aquel momento bajo administración española. Nuestro rey en funciones apareció por allí, pero ahora se habla de que estuvo dispuesto a entregar la colonia española a Marruecos a cambio de su nombramiento como rey. Sea como fuere, el Sáhara pasó a manos marroquíes y puso a las islas Canarias a un tiro de piedra del reino vecino.


Este masivo desembarco de africanos recuerda precisamente a aquella marcha verde. Y conviene tener presente también que durante la transición surgió en las islas un curioso movimiento cuyas siglas fueron MPAIAC movimiento para la autodeterminación e independencia de las islas canarias. También aparecieron reclamaciones de algunas naciones del continente africano, que reivindicaban la africanidad de las islas.

EL PSOE CONTRA ESPAÑA. EL REY CONTRA ESPAÑA

 Ya es más que evidente que el PSOE quiere que Ceuta y Melilla sean entregadas a Marruecos . Probablemente también cederá Canarias.  Ósca...