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miércoles, 25 de diciembre de 2019

ADIÓS ESPAÑA, ADIÓS

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














La sensación general es de desastre inminente. Las próximas navidades serán muy diferentes. Sánchez está dispuesto a todo y el mensaje que transmiten sus chicas del gobierno es que no hay alternativa. Se hicieron con el poder mediante un golpe de parlamento apoyado por todos, incluido el partido naranja. La consigna era que la corrupción del PP era insoportable, hedía como un estercolero. La realidad era bien distinta. A Rita Barberá la enviaron a la muerte por unos cientos de euros. Miguel Blesa acabó suicidándose agobiado por el calvario penal que le amenazaba. Rato está en la cárcel por haber hecho lo que le mandaba MAFO. MAFO sigue en libertad. La hacienda pública diseñada para el acoso, derribo y si se tercia descabello final del deudor por el ilustre catedrático de economía Montoro, se echa atrás cuando el caso atañe a la familia Pujol. El caso ha prescrito.

Que el nacionalismo catalán y vasco son básicamente racistas y supremacistas, a estas alturas no se le oculta a nadie, sin embargo un pensamiento inquietante ha arraigado en la mayor parte de nuestros jóvenes y no tan jóvenes. Probablemente en el propio Sánchez y en muchos otros de su generación: «el nacionalismo catalán es lo mismo que el nacionalismo español».

La unidad de la nación, el territorio común, la libertad de circulación y establecimiento que ya hoy en día son derechos más hipotéticos que reales, a nuestros jóvenes les traen al pairo. Lo que les preocupa es la tradicional marginación de la mujer en la sociedad española. Braman, sobre todo ellas, por la igualdad absoluta, sin que quede muy claro en qué consiste. El sentimentalismo como sistema básico de pensamiento.
En todo caso, esta historia parece estar a punto de concluir.

Felipe VI, probablemente no verá las próximas navidades como rey de España. Quizá él no tenga la culpa, pero representa una institución que su padre se ha encargado de enfangar a lo largo de cuarenta años de juergas y desenfrenos sexuales que afloran con fuerza creciente. Se le achacan además otros chanchullos de comisionista en gestiones ante monarcas árabes por contratos de suministro de petróleo. Es decir, que los españoles hemos pagado un «plus adicional» por la compra de combustible. Se dirá que la comisión la pagaban los suministradores, pero al final todo se incluye en el precio a pagar por el contribuyente. El IVA se acumula y se descuenta hasta que el consumidor final tiene que abonarlo. Todo un invento.

El propio Felipe VI mintió a sus padres respecto a su señora actual. Ocultó un aborto anterior y quién sabe qué otras cosas más. El matrimonio acabó desatando la tragedia en la propia familia de la reina y un ex marido insultó gravemente al monarca emérito. Un desastre creciente, un descenso paulatino a los infiernos de un sistema que comenzó a funcionar a raíz de la muerte del dictador y que ha ido consumiéndose como una vela hasta traernos a la situación actual.

Se ha proclamado la desmemoria histórica que repite la guerra del 36 en modo virtual. El ejército de fantasmas republicanos convocado por “Aragorn, Sánchez y demás” carga contra los “orcos” de Vox y demás insoportable ultraderecha. España camina hacia su desmembración en ocho reinos. Ocho nuevos Estados dentro del territorio nacional. Los ha  contabilizado el alegre bailarín Iceta, submarino nacionalista catalán en el PSOE  y miembro del club LGTBI, al mando de la nave fantasmagórica que navega entre el asombro y la sonrisa cómplice de la Europa que nos iba a salvar de todos los golpes de Estado.

Singular importancia en la destrucción nacional tiene eso que hemos dado en llamar «Estado de Derecho». El sistema judicial español es, en estos momentos, incomprensible. Las sentencias dependen del clamor popular convenientemente filtrado y precocinado por los medios de comunicación, en especial, las televisiones. Depende también de la adscripción ideológica del magistrado, magistrada de turno.  La ley escrita ya no rige como fuente última del derecho español. La opinión del juzgador (juzgadora en la mayor parte de los casos), prevalece; siempre atenta al ejercicio tranquilo de la funcionarial y vitalicia profesión con fines de semana libres y vacaciones de verano. Amén de con la vista puesta en la promoción posible dentro del escalafón judicial. Sentencias sugeridas por el ejecutivo de turno, por el poder prevalente que deja fuera de incómodas comparecencias a Pujol y otros privilegiados de esta nación y, por el contrario, se ensaña hasta el delirio con jóvenes españoles por creer que todo el monte sexual publicitado por televisiones, internet y otros medios de comunicación, es orégano.

Y por último y no menos importante, la abolición de la religión católica tradicional, prostituida por un engendro guitarrero y cantarín que a raíz del concilio Vaticano II ha acabado por entronizar en los jardines del Vaticano a ídolos selváticos adorados por indígenas amazónicos acompañados por eminentes obispos y cardenales que niegan la divinidad de Cristo, adoran la religión judía, la islámica, la budista y cuántas más mejor, siempre que no sea la cristiana. El singular fenómeno, trasladado a España ha dado a luz una serie de nuevas religiones nacionalistas, adoradoras de “amalur”. Religiones de raíz druídica, montaraz y boscosa que han expulsado al Santísimo a un lateral de los templos y reducido a nuestra Santísima Virgen a la condición de leyenda resultante y heredera de antiguas creencias matriarcales.

El desastre, pues, es inminente y probablemente, si no media intervención sobrenatural en atención a los servicios prestados en el pasado por esta pobre nación, inevitable. La Vírgen del Pilar nos proteja.

viernes, 13 de diciembre de 2019

BORIS JOHNSON GANA

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














Parece que Boris gana. Es posible que finalmente se consolide el Brexit. Para disgusto mayúsculo de la progresía internacional y sobre todo de la progresía interna española. Los corresponsales de TV en la Gran Bretaña, muy preocupados por el posible triunfo del rubio, advertían una ligero repunte de las posiciones antibrexit y sonreían esperanzados. Muy atentos todos ellos a las encuestas de siempre, las de Tezanos y compañía. Pero ya se sabe que los ingleses son muy suyos. Los políticos british prometen cosas y a diferencia de los españoles, las cumplen. Cameron se lió a prometer referendums y casi se le va de las manos el de Escocia. Un susto de muerte. Pero sí se le fue el del Brexit. Los británicos quieren largarse de esta Europa invadida por el Islam en lo político y por Alemania en lo económico.

Hoy habrá llanto y sentimentalismo a paletadas en nuestros telediarios. Los british se van definitivamente. Hay que reconocerles agallas. Se largan antes de que el venenoso europeismo acabe por reducir a escombros la UK como está ocurriendo en España. Seguir en la UE equivale a referendums de independencia hoy sí y si no se consigue, mañana de nuevo.

Muchos esperamos que de una vez por todas alguien rompa el engendro insostenible de una unión compuesta de veintisiete países totalmente distintos. No hay idioma común, no existe una cultura compartida. Solo un tinglado económico de libre comercio de las cosas, mientras la libre circulación de ciudadanos es una entelequia imposible. Solo las élites intelectuales, solo los mejores de entre los españoles pueden encontrar trabajo en Alemania o en Austria y similares. El grueso de nuestros jóvenes languidece entre sexo descontrolado, drogas y fiestas de fin de semana organizadas por el consistorio.

El euro ha sido un disparate para España. Ni siquiera se tuvo la prevención de traducir la nueva moneda a la realidad de un país incapaz de competir con la potencia industrial y económica alemana. Si hubiéramos contado en céntimos, si en vez de un euro hubiéramos dicho cien pesetas nuevas equivalentes a cien céntimos de euro, todo habría ido mejor. Antes del euro, un café costaba ochenta pesetas en algunas partes de España, en otras cien. A partir del euro pasó a costar una moneda muy similar en apariencia a las de cien pesetas anteriores, solo que la moneda equivalía a ciento sesenta y seis pesetas reales.

El dislate se solucionó poniendo en el mercado lo que en España teníamos de más valor. Nuestras viviendas. Nuestro patrimonio material acumulado a lo largo de décadas de trabajo y emigración de nuestros abuelos, todos ellos con morriña y vocación de vuelta a la tierra madre. Un piso costaba cien mil euros. Psicológicamente cien mil era una cantidad aceptable. Si en vez de cien mil se hubiera hablado de diez millones de pesetas nuevas, de céntimos de euro, la percepción psicológica del riesgo hubiera sido más realista.

Veremos lo que ocurre ahora. La UE contraatacará. Los mal pensados pensamos que hay algo maligno dentro de esa organización. Escupe sentimentalismo unionista a paletadas. Emite euros a mansalva a gobiernos incapaces como los que padecemos desde hace tiempo en España. Pero hay alguien detrás que espera cobrar la deuda con intereses usureros. Y si no al tiempo. Al poco tiempo. Veremos lo que pasa en el partido de fútbol entre el Barcelona y el Madrid. Si hubiera cierta sensatez en este país, el partido se jugaría en Cáceres, o no se jugaría, o se haría algo para que los barcelonistas jugaran la liga francesa. Cualquier cosa antes de dejar que ocurra alguna desgracia irreparable. En el Reino Unido tienen a Boris, en España tenemos a Sánchez. Una gran diferencia.




martes, 10 de diciembre de 2019

LLUVIA MORTAL

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal















VER AQUÍ



Pues este post va sobre la novela "Lluvia Mortal". La publiqué en Amazon en su momento con un seudónimo (preveía que me iban a machacar) y efectivamente, así fue. Dos comentarios malvados, furiosos, agresivos, violentos. Me pareció.

En internet y en Amazon kindle por extensión, pululan malas personas, malos sentimientos y malvados profesionales. Odiadores vocacionales. Si la novela está ambientada en el País Vasco ¿qué culpa tengo yo de que la palabra España esté proscrita? Allí todo el mundo habla del "Estado" y a veces del "Estado español" como mucho. Tampoco tengo la culpa de que se utilice un lenguaje extraño compuesto de un noventa por ciento de castellano, salpimentado de palabras euskéricas que responden a una especie de acuerdo tácito según el cual; cuando las utilizas te identificas con la corriente general de opinión políticamente correcta. Si dices "policía vasco" eres maketo, si por el contrario dices "ertzaina" se te perdona la vida. Es así, no hay nada más, ni nada menos.

En todo caso quizá mi novela sea mala, malísima, no lo niego, pero las dos críticas que aparecen en Amazon más parecen producto de una congénita sangre venenosa que de otra cosa. Tal vez se trate de escritores de la plataforma que quieren hundir la posible competencia. Todo es posible.

De todas formas corregí la novela para que nadie se sintiera ofendido en este extraño país. Cambié la portada y omití las expresiones vascas. Siempre pensé que la novela no era tan mala como decían. Lo sigo pensando aunque es posible que esté equivocado.Incluso pedí un presupuesto para su posible corrección profesional. Mucho dinero, demasiado. Me pareció.

Pues casualmente hoy he encontrado dos valoraciones en Goodreads. Francamente no sé cómo mi novela en su primera versión ha llegado hasta esa plataforma ni sé tampoco cómo funciona.

Sorprendentemente una valoración es de dos estrellas (deprimente) y otra de cinco estrellas. Vete a saber.

En todo caso agradezco esa valoración.

sábado, 7 de diciembre de 2019

ÚLTIMO ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN DEL 78

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal




















Se celebra hoy el día de la Constitución del 78. El régimen ha durado 41 años exactamente. La parte más importante del texto legal es la que consagra las autonomías, a las que además designa en el preámbulo como nacionalidades o regiones que integran la indisoluble unidad de la nación española. Este galimatías jurídico es, en sí mismo, una contradicción evidente. La unidad es indisoluble, pero se disuelve a continuación.

También dice algo del papel del rey al que define como «símbolo de su unidad y permanencia».

Hay otras dos partes fundamentales en el texto. Una es la del Título VIII que establece el reparto de competencias entre autonomías y el gobierno central y otra la que a imitación de otras constituciones pone en marcha un tribunal de excepción que, por encima del Tribunal Supremo, tiene competencias extensas.  En última instancia lo convierten en un tribunal de apelación a las sentencias del sistema judicial ordinario. El Tribunal Constitucional es, por encima de cualquier otra cosa, un Tribunal político.

Esto hace de la Constitución del 78 un auténtico régimen que nace precisamente del propio franquismo y que finalmente se convierte en un sistema con caducidad no definida, pero si determinada por el paulatino encogimiento del Estado Central y la transferencia interminable de competencias a las autonomías.

Ahora, cuarenta y un años después de la promulgación de la Constitución podemos extraer algunas consecuencias de la misma. En primer lugar se hace evidente que el texto legal está consensuado por los restos políticos del régimen franquista que se apresuran a reconvertirse en partidos similares a los europeos occidentales y por los partidos que recogen las ideas de los perdedores de la guerra civil del 36.

Entre estos últimos, el PSOE hereda la ideología socialista, es decir marxista posiblilista de los primeros tiempos del comunismo para insertarse como partidos democráticos en las naciones liberales de Europa.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

OTAN

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal


















La OTAN, organización de defensa mutua que orquestaron los norteamericanos en tiempos de la guerra fría para oponer una fuerza conjunta al ejército soviético. Paralelamente la Unión Soviética organizó el denominado Pacto de Varsovia. Ambas organizaciones aseguraban a Estados Unidos por un lado y a la Unión Soviética por el otro el control de las zonas de Europa que una y otra superpotencias se habían adjudicado al final de la segunda Gran Guerra.

El derrumbe del comunismo en Rusia animó a la OTAN a pasar de supuesta organización defensiva a iniciar actividades ofensivas sobre países aliados de la gran Rusia. Serbia fue atacada con escasa justificación por la entente occidental que finalmente provocó el desmantelamiento de la federación yugoslava y sangrientas guerras asociadas a siniestras maniobras políticas del bloque occidental.

La OTAN languidece ahora, a la llegada del presidente norteamericano que ha exigido con lógica matemática una mayor implicación defensiva por parte de los países aliados. A Europa le interesa la OTAN siempre que la factura la siga pagando el gran hermano norteamericano. Pero el centro de gravedad mundial se está desplazando. La vieja Europa languidece entre la hordas musulmanas y el cepo mental climático, feminista, homosexualista y similares que mantiene en estado de coma cerebral a sus ciudadanos. Incapaces de hacer algo, los viejos europeos se dejan zarandear por el gremio culturaloide de actores, actrices, escritores, cantores y demás cigarras que están esquilmando el hormiguero que ingenuamente les acoge.

Los principios morales, simplemente ya no existen arrasados por la cultura preeminente cuyo apellido más apreciado es la palabra "corrosivo". Si algo es corrosivo tiene grandes posibilidades de triunfar en esta Europa enferma que, muerta de miedo, apenas respira con ventilación asistida.

Se reúne la plana mayor de la OTAN y el amanerado primer ministro canadiense, conocido homosexual y homosexualista, se burla de Trump, presidente electo norteamericano al que han votado los ciudadanos con sentido de común del gran país del norte. Trump, como siempre, dice lo que piensa y califica al canadiense como un hipócrita. Acto seguido abandona la cumbre.

Y nuestros alegres dirigentes parecen ignorar que al otro lado del antiguo muro, la potencia rusa ha resurgido como ave fénix de sus cenizas. Hacen cábalas acerca de PIBs de un lado y otro, de número de habitantes y llegan a la conclusión de que Rusia es un estado sin importancia que puede ser atacado, asunto de Ucrania y Crimea, con total impunidad.

Pero Putin no es Trudeau, el psicodélico dirigente canadiense, ni Macron el niño de mamá francés, ni mucho menos Sánchez. Tampoco es Trump, que habla mucho y muy alto, pero al que le cuesta tomar decisiones, quizá porque no puede, atrapado como está por la banda demócrata del congreso y la pandilla de periodistas, heroicos luchadores contra el presidente, siempre, eso sí que se trate de un republicano.

Putin, tiene lo que hay que tener. Sabe cómo se juega el gran juego y es, probablemente, el artífice de que a raíz del 11 S, el mundo musulmán dejara de consideran el gran enemigo a Rusia para pasar a odiar (es condición genética musulmana el odio) al gigante norteamericano.

Viendo las cosas en perspectiva, la invasión norteamericana de Afganistán fue una magnífica jugada de Putin. Los talibanes fueron derrotados y dejaron de aleccionar y atraer a sus filas a ingentes masas de islamistas circundantes a la gran Rusia. Además, semejante error estratégico consiguió enterrar en la memoria, siempre olvidadiza de las tribus de Mahoma que el gran enemigo de Afganistán fue la Rusia comunista, Rusia imperial al fin y al cabo.

Putin aprovechó el desaguisado de Busch y compañía y se dedicó con tiempo y tranquilidad proporcionados por la estupidez de los USA a rearmar la economía y el ejército ruso.
Ahora, con el amigo americano batiéndose en retirada por las burlas, uno se pregunta hasta qué punto estará el mandatario USA interesado en seguir manteniendo una alianza que, en definitiva, es el ejército norteamericano desplazado a Europa y ninguna otra cosa.

Y uno se pregunta también si el zar de todas las Rusias no estará preparándose para asestar el golpe definitivo a esta Europa sojuzgada al poder alemán. Cualquier día amaneceremos con las tropas rusas avanzando a velocidad de crucero sobre la vieja, enferma, claudicante Europa del oeste y veremos a nuestros optimistas dirigentes, convenientemente acordonados por la policía, abordar aviones Falcon en dirección a Nueva York.

Desde el aire, jocosos, entretenidos, se estrecharán manos y se darán abrazos al tiempo que siguen descojonándose de todos nosotros.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

ESPAÑA COMUNISTA

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














Tendremos, parece, gobierno social comunista.

La “investidura”, sin embargo, depende de los separatistas. Ningún problema por ese lado. El PSOE y su dependencia de Iceta, (el PSC es un submarino separatista sumergido en el PSOE desde tiempo inmemorial), es en realidad, también separatista.

Ni que decir tiene que Podemos también lo es. No lo ocultan, y los medios de información de que disponen, entre un Sálvame y un Gran Hermano, van administrando las dosis pertinentes de tranquilizantes. No hay que alarmarse. Las noticias de Cataluña y de su presidente de hecho y de derecho Torra, sosias del embajador catalán en la UE Puigdemont, se suministran con las medidas de acompañamiento adecuadas. Dosis masivas de bromazepan televisivo Las impresionantes presentadoras de los telediarios, siempre sonrientes, atenúan en los efluvios de atracción sexual que emiten, la enorme preocupación que el futuro gobierno genera en los españoles.

Todo parece estar controlado. Algún sesudo periodista, alarmado, adelanta una posible estrategia de recuperación de la memoria histórica para entretener al personal mientras se consuma el desastre nacional. La estrategia sería, tal como prevé el periodista, la vuelta a la república federal. Entre las discusiones parlamentarias al efecto, se colaría el expolio-derribo, similar a la voladura de Buda por los talibanes afganos, de la Cruz del Valle de los Caídos. República laica.

Todo para ofuscar al ciudadano y que no sea consciente de lo que está ocurriendo. Hasta los más reputados analistas obvian la singularidad española respecto a Grecia y Portugal y los similares problemas económicos que padecemos. El advenimiento republicano podría ser un interregno válido para unos meses, pero una vez proclamada la Tercera República, el problema persistiría.

 En Grecia y Portugal no hay tensiones separatistas. El hecho diferencial español es, precisamente, ese. Cataluña es, ya de hecho, una nación independiente que solo espera el reconocimiento internacional para serlo de derecho. De momento parece que la UE admite al señor Junqueras como diputado y cree que Puigdemont tiene inmunidad a pesar de no haber jurado la constitución española.

Para Europa todo es válido si es contra España. España adeuda cantidades impagables de euros y ya se sabe que cuando el hipotecado no paga, el acreedor, el banco, se queda con la casa. El BCE es el acreedor de España y el BCE está compuesto por cuotas proporcionales de aportaciones de países de la UE. Alemania es nuestro acreedor principal a través del BCE. Y otros. Cuando el deudor incumple o el banco ve la imposibilidad de la devolución, reclama patrimonio tangible. O sea, de momento, Cataluña. Eso en lo económico.

En lo político, la UE está, querámoslo o no, con el independentismo. A menos España, más UE. La supervivencia económica de la Cataluña separada pasaría por el libre comercio con lo que quedara de España. Tampoco habría problema por ese lado. Sánchez y su vicepresidente están a favor del diálogo. Solo que el diálogo en estas cuestiones se reduce a “cuánto”. El follón posterior estará en la delimitación fronteriza del nuevo Estado. ¿Hasta dónde llegará el nuevo imperio peninsular?

Una vez se resuelva la independencia catalana quedan en espera, la independencia vasco navarra, la valenciana, la gallega…



sábado, 2 de noviembre de 2019

LA FUNDACIÓN, EL GOBIERNO OCULTO DEL NOM

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal



















Están los que creen que los actuales acontecimientos políticos y sociales son producto del caos, de la casualidad; y estamos los que creemos que hay algo oculto detrás de lo que está ocurriendo.
Estos últimos son conocidos como conspiranoicos.

Creemos que hay un gobierno mundial oscuro, una especie de “Fundación” psicohistórica tal como la describe Asimov en sus novelas de ciencia ficción. De esa “Fundación” oculta provienen las nuevas ideologías y estrategias que según vamos observando tienen un objetivo último. Construir un mundo nuevo previa destrucción el occidente cristiano y su cultura. ¿Por qué el NOM odia al mundo cristiano occidental y solo a esta cultura?

Puede haber muchos motivos. Probablemente porque es ante todo y sobre todo, una cultura cristiana. También porque es heredera directa del antiguo imperio romano. Un imperio, un sistema, el romano, basado en la fuerza de la organización militar, del derecho civil y del orden que durante un par de cientos de años, después de romanizar la Europa conocida y gran parte del norte de África, proporcionó eso que se conoció como la “Pax romana”. Remembranza melancólica todavía hoy.

 A la vista está el progresivo desmoronamiento de una Europa que sobrevivió a la hecatombe del imperio gracias al cristianismo.
Hay pues en la “Fundación” algo, mucho seguramente, religioso. Mejor no decir nada acerca de ello. Si la “Fundación” es la cúspide de la masonería, entonces hay algo también de construcción. El mundo moderno se derrite por las obras, por las grandes obras. Los constructores necesitan solares y para conseguir solares lo más fácil es derribar lo ya edificado. La “Fundación” edifica una nueva sociedad sobre las ruinas de la antigua.

LA HORA DE FELIPE VI

 El rey ha emitido un comunicado sobre lo acontecido en Ceuta. Ha expresado su preocupación e indignación y exige al Estado garantizar la se...