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domingo, 23 de febrero de 2020

¿HACIA DÓNDE VA ESPAÑA?

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal

















NOTA. Escribí el  post que sigue ayer mismo 24/02/2020. Como decía al principio, las teorías conspiranoicas no gozan de estima alguna entre la mayoría de los ciudadanos. Las mías pasan desapercibidas y se desechan de inmediato con ese pensamiento que casi puede escucharse: «mira lo que dice el tonto este». Hoy 25/02/2020 he leído este artículo de alguien que, en mi opinión, si debe ser tenido en cuenta. Léanlo y vean por donde van los tiros del gobierno actual.

AQUÍ



Los análisis que de la actual situación española están haciendo los más sesudos comentaristas y articulistas del mundo periodístico y televisivo español nos llevan a concluir que todos ellos están sumidos en la más oscura de las confusiones.

Nadie es capaz de vislumbrar un futuro más o menos claro para esta nación, ahora de naciones.

Lo que el nuevo gobierno está haciendo, sin embargo, es significativo. Simplemente está incidiendo, llevando adelante las políticas más extremistas en el mundo occidental en todos los órdenes. En el orden político, en el social, en el religioso y en el científico.

El resultado de todo ello y a no mucho tardar debe ser lo que vengo anunciando desde hace años y a lo que ninguno de mis interlocutores hace el menor caso. Es más, miran hacia otro lado y sonríen displicentes. «Mira lo que dice el tonto este», piensan.

Repito que la política española desde la famosa transición nos ha ido conduciendo a donde estamos en este momento. Transición orquestada por los restos de un régimen político que consideraba a los españoles menores de edad, algo parecido a un rebaño de cabras locas al que había que conducir a los verdes pastos de la democracia liberal europea. El origen pues, está en la transición. El proceso ha sido penoso, largo, pero con Sánchez e Iglesias está ya a punto de culminarse. El fin de España está cerca. La disolución de este estado nacional puede tocarse ya con los dedos de la mano agarrotados de tanto señalar el camino hacia adelante, hacia el progreso. La ideología dominante, amalgama de subideologías de corte marxista todas ellas, se resume en una palabra, progresismo.

Y bien, tenemos entonces, a Marruecos extendiendo aguas territoriales por decisión suprema del monarca alauita. Visita de nuestra tremenda ministra de exteriores que habrá causado la carcajada general en el gobierno del vecino del sur. Gobierno de hombres hechos y derechos, probablemente polígamos y desde luego gobierno poco igualitario. ¡Qué escándalo! Nuestra progresista ministra habrá tenido que ilustrarles acerca de lo conveniente de promover la igualdad mientras ellos, en silencio, asienten, miran el mapa en el Ipad y calculando millas náuticas y disposición del gobierno español, piensan: «joder. Con esta tipa y el resto de elementos similares en Madrid, en una semana todas las Canarias pueden ser nuestras». El gobierno canario, entre tanto, está muy ocupado organizando el carnaval.

Argelia hace lo propio en la isla de Cabrera, y ante ello, el gobierno español simplemente ya ni siquiera envía a nuestra ministra de exteriores, muy afectada por el poco caso que le han hecho en Rabat. En Rabat las carcajadas se escuchan todavía. Aquí nos conformamos, por no llorar, con las alegres chirigotas de Cádiz.

También tenemos prevista una reunión entre Sánchez y Torra. Cataluña se va con las bendiciones de nuestro presidente. Los políticos catalanes con prisión descafeinada pueden presumir de grandes sufrimientos padecidos por culpa de la represión española ante la TV3 suscitando de paso el aplauso de Ferreras y señora. El procés, derivación, del proceso iniciado en el 78, sigue adelante y progresando. En el intervalo han muerto algunos jueces y fiscales relacionados con el asunto catalán.

No nos entretengamos ni un minuto más. Advierto de nuevo. España se disuelve en cómodas unidades territoriales al alcance de cualquiera. Canarias para Marruecos, es decir, para Francia, a no ser que USA decida que le interesa el portaaviones isleño del Atlántico. Galicia para Portugal y Cataluña para Francia. Las Baleares para los jubilados alemanes y toda Andalucía se subastará entre el Reino Unido, USA y, Dios no lo quiera, Marruecos. Amén. Queda Castilla y su posterior desmembramiento a conveniencia de unos y de otros.



viernes, 10 de enero de 2020

EL AUTÉNTICO SIGNIFICADO DEL ASESINATO DE SOLEIMANI

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














El asesinato de Soleimani abre una nueva estrategia en los conflictos bélicos. Hace años vi un documental en TV. Quizá fuera solo una noticia con acompañamiento de video, no lo sé con seguridad. El caso es que podía verse una impoluta sala repleta de mesas, sillas y en cada mesa una pantalla de ordenador. Frente a cada una de ellas un militar, o una militar. Vestían el tradicional uniforme USA de camuflaje, sin que se pudiera entender qué función tenía camuflarse en aquel remoto lugar de los Estados Unidos, según creo, en que se grabaron las imágenes.

En uno de los ordenadores una joven observaba el tranquilo paseo de un hombre en el desierto de Afganistán. Mientras sorbía un café jugueteaba distraídamente con el “jostick”. Las imágenes estaban siendo tomadas desde arriba, quizá desde un “dron” o un satélite. Enfocaban con gran precisión al confiado paseante. Era alto, muy delgado,con barba, turbante anudado a la cabeza y para su desgracia, parecía Bin Laden, cuando Bin Laden todavía se ocultaba en algún lugar desconocido. Alrededor del hombre la pantalla dibujaba un cuadro y estrellas o apóstrofes en cada vértice, un cuadrado mucho menor oscilaba en torno a su cabeza. La joven militar, creo que recibió alguna comunicación, apretó el botón del “jostick” y el hombre fue inmediatamente fulminado.

Por supuesto fue un error. Aquel desconocido no era Bin Laden. Es posible que ni siquiera tuviera relación con ningún grupo armado. Quizá solo fuera un hombre tranquilo que disfrutaba del paseo. En todo caso murió por algún disparo efectuado desde un “dron”. A la militar, el reportero le preguntó algo respecto al posible error y como respuesta un encogimiento de hombros y una sonrisa.

Pero eso fue hace algunos años. Parece que la tecnología ha mejorado. Ahora los militares norteamericanos están seguros del objetivo, ya no confunden caras o siluetas. Y entonces podemos entender el significado profundo del asesinato de Soleimani. Es un aviso, un aviso a navegantes.

Hasta ese preciso momento en que Soleimani muere, los grandes, los poderosos de las naciones, podían sentirse relativamente seguros. Las vidas físicas de los jerarcas, de los que ordenan atentados y acciones militares suelen estar a buen recaudo, lejos de los escenarios bélicos y protegidos por guardias pretorianas de fidelidad contrastada. La absoluta invulnerabilidad del líder es imposible, siempre ha existido un riesgo. Muchos dirigentes políticos han muerto asesinados, pero el riesgo era más bien remoto y asumible. Los servicios de protección personal han mejorado desde el asesinato de Kennedy y todos los presidentes posteriores han culminado sus años de mandato con vida. El atentado contra Reagan falló finalmente. Es de suponer que otros líderes de países en conflicto habrán sabido organizar sus propios servicios de protección de manera eficiente. El propio Soleimani debía de contar con una guardia personal extraordinariamente preparada. Tal vez incluso contaba con asesoramiento de los servicios secretos de Putin. Todo ha resultado inútil.

Trump y sus asesores militares no responderán al ataque con misiles porque ya esperaban que se produjera. Simplemente se ríen para sus adentros. El mensaje estaba destinado a los jerarcas iraníes y a otros que desde este momento deben andarse con mucho ojo.

Para qué iniciar una aparatosa y costosa guerra si puede liquidarse el asunto con tanta facilidad. Un enemigo es peligroso en la medida en que sus dirigentes están capacitados para la dirección y toma de decisiones. Sin Hitler es probable que Alemania no se hubiera lanzado a la guerra.

No todos los hombres o mujeres son buenos al mando de ejércitos o grupos armados. Soleimani parece que era un extraordinario líder y con su muerte la eficacia de los grupos que él dirigía habrá seguramente disminuido. A esto debe añadirse el profundo sentimiento de inseguridad personal que el asesinato ha producido y producirá en adelante en todos aquellos enemigos jurados de USA y sus aliados, singularmente Israel. Ali Jamenei sabe ahora que cualquier paseo por las calles de Teherán puede ser el último. Lo mismo ocurre con elementos como Maduro o el propio Qim Jong. Todos ellos habrán sacado las conclusiones oportunas. En algún remoto lugar, en una sala aséptica y repleta de sofisticada tecnología alguien frente a una pantalla de ordenador les está viendo. Están siendo seguidos en todos y cada uno de sus movimientos. A estas alturas, quizá ni el interior de los palacios presidenciales, mezquitas o instalaciones militares sea seguro. Algún avance de reconocimiento facial, o de captación de calor corporal estará siendo utilizado para enviar coordenadas personales al espacio y luego al ordenador frente al cual un militar, en caso de que llegue la orden, solo tendrá que apretar el botón mientras se bebe un café caliente.

sábado, 4 de enero de 2020

CÉSAR VIDAL: DECEPCIÓN

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














Corrían aquellos años...o tiempos...o épocas no tan lejanas...supongo, puesto que yo las recuerdo. Tiempos en que la radio vespertina daba paso a un programa que llamaban “La linterna”. Las mañanas de la COPE amanecían llenas de voces atronadoras, adjetivos descalificativos y advertencias apocalípticas. Era el reino de Federico, el broncas, el “Mou” de las ondas. Despertares tormentosos y tertulias políticas que ponían los pelos de punta. La orquesta “heavy” de Federico ponía a los oyentes entregados en estado frenético. Terminado el programa las farmacias dispensaban ansiolíticos a mansalva para que los oyentes cautivados pudieran bajar unos grados el peligro de infarto a que la indignación provocada por la realidad nacional, según Federico y compañía, les conducía día tras día. No había competencia posible que soportara la carga de oxígeno líquido con que Federico llenaba los cohetes radiofónicos que impulsaban hasta la estratosfera de la tensión personal y política a los seguidores impenitentes del pequeño gran comunicador turolense.

Las crepusculares emisiones de “La linterna” eran, por el contrario, un relajante baño en un estanque de agua cristalina y cálida. Don César Vidal hablaba con voz profunda, casi hipnótica. Presentaba el programa con un estribillo que no por repetitivo dejaba de ser sugerente. “Corría el año...” y explicada la anécdota histórica, aplicaba la lección, la moraleja extraída desde la profundidad de los tiempos a algún suceso o hecho análogo que se hacía noticia de actualidad.

La denuncia política, la precisión de los hechos, la estructura interna misma de lo que se contaba era tan letal y desagradable para determinados políticos como la que Federico expulsaba por las mañanas, solo que contada de forma tranquila, sin excesos verbales, con exquisita corrección y elección del lenguaje, de las palabras y siempre sin que nadie pudiera, ni de lejos, sentirse insultado.

A continuación, las noticias culturales, las entrevistas a actores, actrices entrañables, muchos y muchas de ellas rescatadas desde los tiempos cavernarios del añorado Estudio 1 de TVE nos sumían a muchos de sus oyentes en un estado de tranquilidad casi sofrónico. Solo destellaban de vez en cuando los rayos y truenos de las tormentosas requisitorias de Roberto Centeno en la “Linterna de la economía”. “Sosiéguese don Roberto...”, debía intervenir de vez en cuando el bueno de don César, yo creo que alarmado, ante el aumento de tensión a que se veía sometido el tertuliano.

Por eso me sorprende el César Vidal exiliado, según dice él mismo, para huir de algún atentado e incluso el César Vidal víctima de acoso laboral a que el propio Federico y sus secuaces de Es radio sometieron. Acoso que acabó expulsando finalmente al único comunicador que podría sostener la emisora si, por cualquier circunstancia, Federico la abandonara. Según cuentan y él mismo lo certifica, en alguna reunión de accionistas estuvo a punto del colapso cardíaco, del que solo la suerte o la intervención del buen Dios en el que cree, le libró.

Me sorprende, digo, la reacción del historiador metódico y reconocido, contra el ensayo “Imperiofobia”, pero mucho más las faltas de respeto y los insultos que lanza contra su autora. Uno podrá estar o no, de acuerdo, con las tesis que “Imperiofobia” sostiene. Pero insultar de esa manera a una persona, sea esta cual sea, me parece, y tengo que decirlo con tremendo sentimiento de decepción, más propio de rastreros activistas políticos o ideológicos, que de una persona a la que siempre creí dotada de una especial sensibilidad y respeto personales, para decir la verdad, la suya al menos, sin recurrir al insulto barriobajero.

Mucho menos en el caso de tesis históricas controvertidas como la que es objeto de semejantes descalificaciones, repito, no ya científicas, sino personales.

Ejemplo...«En el caso de los judíos, contemplaban horrorizados que el panfleto tuviera el descaro desvergonzado de defender instituciones tan viles como la Inquisición mientras el integrismo más casposo le brotaba por los cuatro costados.  No puedo reproducir lo que me dijeron todos ellos – personas además muy instruidas – porque a más de uno le rebrotaría el sarampión antisemita, pero tengo que señalar que razón no les faltaba.  Por lo que respecta a los historiadores de profesión, insistían especialmente en que era bochornosa la manera en que Elvira Roca – que no es historiadora ni cosa parecida - falseaba la Historia de América y de Europa.  Varias voces me pidieron que examinara el texto y escribiera una refutación.  Lo leí y, sinceramente, me pareció un excremento envuelto en bilis e ignorancia...»

«con las mujeres pasadas de años me pasa como con los niños, que por muy brutos que sean, por educación, prefiero dejarlos a su aire.  Con todo, existe una justicia cósmica y el catedrático José Luis Villacañas ha escrito una magnífica obra – Imperiofilia y el populismo nacional-católico – en la que tritura a Elvira Roca demostrando sobradamente que no pasa de ser una panfletaria de ínfima condición.  »

«Elvira Roca no pasaría un examen de Historia salvo que lo leyera Torquemada y, en su calidad de gran inquisidor, decidiera darle al menos un cinco por colaborar. Y es que, como muy agudamente ha señalado Villacañas, a Elvira Roca la Historia real le trae sin cuidado porque realmente ni la conoce ni le importa.  De lo que se trata es de sustentar una versión falsa e interesada del devenir español situado en el yunque – o en el Yunque - e impuesto a martillazos de deplorable demagogia….»

Como ejemplo de lo que estoy denunciando, creo que es suficiente. El artículo al completo está en esta dirección:

AQUÍ

No puedo, sino lamentar que un hombre al que he admirado por muchas razones, haya escrito semejante artículo. No se trata de una refutación académica que siempre es razonable. No todo el mundo va a estar de acuerdo con lo que doña Elvira sostiene. Lo que, sinceramente, me indigna es al ataque personal, eso que  los eruditos llaman  descalificación “ad personam”.

 «Mujer pasada de años».

¿De verdad César Vidal. El César Vidal de las noches de “La linterna”, ha escrito eso?

«Panfletaria de ínfima condición...».

Increíble que para refutar una tesis histórica, (yo no estoy ni lejanamente cualificado para hacerlo en uno u otro sentido, pero más de uno y de dos reputados intelectuales y reconocidos miembros de la élite cultural española la apoyan), César Vidal tenga que recurrir al insulto tabernario propio de picapedreros, con todo el respeto para ellos, del siglo XIX.

No hay mucho más que decir. El artículo retrata a un, para mí y hasta ahora, César Vidal desconocido.


jueves, 2 de enero de 2020

LA FIERA VATICANA

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














El careto papal. El careto es la expresión facial. A veces me veo atacado. Por ella. No diré quién es ella. La composición caretal es variada. En general, sufriente. La enfermedad apareció en el exacto momento en que murió. Y a partir de ahí… hasta hoy. Sin tregua, sin descanso, sin perdón. El careto es eterno. Se sucede a sí mismo y lo temo más que al diablo. El peor es el careto acusador culpabilizador. Uno es culpable aunque se demuestre lo contrario.

Ellas se casan pensando que ellos van a cambiar y ellos pensando que ellas no van a cambiar. Pregunten a Felipe. El careto de ella es inerte, marmóreo, fratasado y sumergido en espesa capa antártica de productos faciales, pero…

Más que probablemente emergerá en la intimidad. El cuento de la cenicienta fue maravilloso mientras fue solo fantasía para consumo de soñadoras. Ahora es aterrador.

Viene esto a cuento del terrible manotazo papal. El anticristo no soporta a los demás, tampoco a las demás. La cólera del jerarca que baja hipócritamente a las cloacas del pueblo llano y corriente. A darse el baño de barro propio de elefantes que de vez en cuando deben compartir charca y barrizal con especies inmundas. Pero la humilde gacela que reclama atención real y no sonrisa impostada pone al descubierto la cruel realidad de la fiera.

El terrible manotazo seguido del aterrador careto. Crimen de género si el autor fuera Juan Nadie. Detención y cárcel sin posible fianza. Pero se trata de la fiera. Del impostor vaticano. Del mentiroso que tenía preparado discurso de año nuevo contra el maltrato a la mujer. Rayos y truenos en el interior de la cueva. Nueva impostura pidiendo perdón, mientras el careto emite ondas asesinas.

Es imposible escapar del careto, del propio y del ajeno. Ellos saben de ti y tú sabes de ellos. Te conocen y los conoces. Tienes que huir, esconderte. No hay salida.

Dicen haber encontrado la forma de leer el pensamiento a través de un gorro de baño repleto de agujas conectadas a la piel del cráneo.

Sinceramente, no hace falta tanto alarde tecnológico. Simplemente, miren el careto.



sábado, 28 de diciembre de 2019

IMPERIOFOBIA. PÉREZ REVERTE CONTRA ROCA BAREA

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














Hay algo que chirría desde hace muchas décadas en el conocimiento de la historia de España. Dos hechos puntuales nos sorprendieron a lo largo del tiempo reciente, sin que en el momento concreto la mayoría de los españoles supiéramos exactamente por qué. En el año 1992 se organizaron en todo el mundo festejos para recordar el lejano 1492. El año  en que, eso creíamos al menos, España descubrió América. El famoso «Quinto Centenario».
No entraremos ahora en la discusión acerca del origen de Cristóbal Colón. La expedición fue española, organizada y financiada por los Reyes Católicos y, conforme a las creencias de la época, las tierras descubiertas pasaron a formar parte de la corona española.

Pero la celebración de 1992 tuvo en España un componente especial. El sentimiento de culpa. Los socialistas al mando de la nación, siempre muy atentos al significado de las palabras, además de expertos en lemas y consignas, cambiaron «conquista» por «encuentro». De inmediato los intelectuales patrios, todos de ideología socialista, matizaron el supuesto encuentro entre culturas por el término «encontronazo». En definitiva los españoles quedamos con la sensación agridulce de haber sido protagonistas de un pecado histórico imperdonable.

Por el contrario, en otras partes del mundo, singularmente en los Estados Unidos, hubo grandes conmemoraciones en las que participaron y se apropiaron de la gesta histórica, sobre todo, italianos y alemanes.

El segundo hecho puntual que me lleva a escribir este artículo se produjo cuando con gran publicidad de nuestros medios, Henry Kamen, supuesto historiador hispanista, dio a luz un panfleto antiespañol. Imperio. Ese era el título, y junto con el prometedor preámbulo a modo de presentación invitaban a la lectura de lo que a primera vista parecía un análisis objetivo de la peculiar historia de España en América.
El prólogo era el siguiente:

«Resumen: ¿Cómo un país pequeño, poco poblado y aislado del resto de Europa logró convertirse en la primera superpotencia a escala mundial?. En este libro se recrea la deslumbrante trayectoria de la España imperial: la conquista de Granada, el primer viaje de Colón a América en 1492 y la expansión por Europa, Asia, África y el Caribe, hasta alcanzar los terrirotios de Texas y California, ya en el siglo XVIII. A partir de los relatos de quienes fueron testigos directos de estos logros, Kamen traza con mano maestra un complejo panorama en el que las luces contrastan con las sombras».

Nada más comenzar la lectura el autor respondía a la pregunta anterior. Simplemente España no pudo hacerlo. Se atribuía la hazaña a lo que por entonces era la Unión Europea bajo el imperio de Carlos V.

Y la llamada conquista correspondió en gran medida a venecianos, alemanes y otros participantes, (muy pocos españoles) que tenían la condición de súbditos del emperador.
De inmediato el lector español quedaba un tanto noqueado, apesadumbrado, sumido en la depresión por la respuesta del inglés. Ahora bien, también el mismo lector español, suspiraba con alivio. De la tesis principal del libro debería deducirse en la más pura lógica que el gran pecado que se les atribuye a los españoles en América, el genocidio, quedaría igualmente repartido entre las gentes y naciones que por entonces formaban parte del imperio de Carlos V..

Para pasmo de ingenuos lectores, nada de eso ocurría. En las naves que llevaron enfermedades a América habían desaparecido alemanes, venecianos, catalanes y vascos. No había italianos, ni belgas, ni otros europeos. Solo españoles.

Viene esto a cuento del conflicto surgido con la obra de Elvira Roca Barea que, por fin, nos rescata de nuestra permanente depresión histórica y pone el acento en la realidad de la aventura americana. Miremos al norte, a los rubísimos Trump y compañía, a los enormes germanos y angolsajones que más de un siglo después de que lo hicieran los pequeños y subdesarrollados españoles desembarcaron en las costas americanas. Apreciemos las intenciones de los primeros padres peregrinos americanos por los resultados de las acciones de tan altos y espiritualmente elevados personajes y lo que trajeron después para los indígenas del norte. Pocahontas daría fe del engaño.

Reservas. En otras palabras, más o menos extensos campos de concentración en tierras de escasa utilidad para los supervivientes del ataque anglosajón y germano a los aborígenes de montañas y praderas norteamericanas. Y comparemos la peculiar y sorprendente supervivencia del elemento indígena en gran parte del norte americano, de Río Grande para abajo y en todo el sur supuestamente conquistado, esquilmado y depredado por los españoles. La evidencia es de tal magnitud que sobran comentarios.

Viene esto a cuento de la discusión en la que participa el escritor Pérez Reverte. Las novelas de Pérez Reverte me gustan en general. Sobre todo las que tienen un argumento más o menos policíaco. Entre ellas «El club Dumas. La carta esférica. El tablero de Flandes. La piel del tambor». Creo que es un narrador ágil y eficaz. Atrapa al lector desde el primer párrafo y los argumentos son sólidos y bien construidos. Pero nunca me ha gustado la serie «Alatriste».

El mismo título, el nombre mismo del protagonista es depresivo. Incide la historia, lo poco que de ellas he conseguido leer, en ese culto a la miseria consagrada de España y de lo español. Reverte se muestra en el fondo como uno más de los hispanistas ingleses. De los tantos que al servicio de su Graciosa Majestad, (algunos de ellos son espías a sueldo) han construido esa telaraña de acero que por algún motivo ha arraigado en el interior de nuestros cerebros y de la que no podemos librarnos.

España y lo español han tenido numerosos enemigos históricos y entre ellos y sobre todos ellos Inglaterra y Francia. Y ahí siguen y aquí seguimos. La dictadura franquista estuvo en todo momento controlada y España estuvo y está ahora mismo invadida por ejércitos extranjeros. Bases americanas y Gibraltar dan fe de la sumisión española al imperio anglosajón. En la transición de produce un progresivo reciclaje en cuanto a influencias extranjeras. La España democrática en la que tan a gusto se ha sentido siempre Reverte ha vuelto en gran medida a la influencia francesa. Somos un país colonizado en lo territorial y en lo educativo por anglos y franceses.

Elvira Roca viene a rescatarnos, al menos por unos momentos, de esta asfixia nacional que nos está llevando a la ruina económica y espiritual.

Reverte, por el contrario, y sus novelas parecen confirmarlo, es un afrancesado contemporáneo admirador del viejo Napoleón.

El enano francés, el primer Hitler europeo que llevó la guerra y la destrucción a un nivel superior y puso las bases y el modelo a seguir para las posteriores dos guerras mundiales.

Pero Napoléon era francés, o corso, que no sé si es lo mismo. La «grandeur» le protege y el mundo le perdona e incluso le idolatra. Napoleón es fruto amargo de eso que se ha dado en llamar la «Ilustración». Es decir la entronización de la “diosa Razón”, con las tetas al aire y a la cabeza de energúmenos sedientos de sangre, como la nueva religión del mundo.

El desarrollo industrial y tecnológico nos deslumbran como grandes milagros cuyo origen está en la Ilustración francesa, pero por debajo de todo ello parece navegar un siniestro submarino masón y satanista cuyos fulgores, (reservados para unos pocos elegidos como nos cuenta Polanski, otro satanista, en la «Novena puerta»), solo se alcanzan tras un extraño proceso de composición de juegos de cartas y acertijos macabros.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

ADIÓS ESPAÑA, ADIÓS

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














La sensación general es de desastre inminente. Las próximas navidades serán muy diferentes. Sánchez está dispuesto a todo y el mensaje que transmiten sus chicas del gobierno es que no hay alternativa. Se hicieron con el poder mediante un golpe de parlamento apoyado por todos, incluido el partido naranja. La consigna era que la corrupción del PP era insoportable, hedía como un estercolero. La realidad era bien distinta. A Rita Barberá la enviaron a la muerte por unos cientos de euros. Miguel Blesa acabó suicidándose agobiado por el calvario penal que le amenazaba. Rato está en la cárcel por haber hecho lo que le mandaba MAFO. MAFO sigue en libertad. La hacienda pública diseñada para el acoso, derribo y si se tercia descabello final del deudor por el ilustre catedrático de economía Montoro, se echa atrás cuando el caso atañe a la familia Pujol. El caso ha prescrito.

Que el nacionalismo catalán y vasco son básicamente racistas y supremacistas, a estas alturas no se le oculta a nadie, sin embargo un pensamiento inquietante ha arraigado en la mayor parte de nuestros jóvenes y no tan jóvenes. Probablemente en el propio Sánchez y en muchos otros de su generación: «el nacionalismo catalán es lo mismo que el nacionalismo español».

La unidad de la nación, el territorio común, la libertad de circulación y establecimiento que ya hoy en día son derechos más hipotéticos que reales, a nuestros jóvenes les traen al pairo. Lo que les preocupa es la tradicional marginación de la mujer en la sociedad española. Braman, sobre todo ellas, por la igualdad absoluta, sin que quede muy claro en qué consiste. El sentimentalismo como sistema básico de pensamiento.
En todo caso, esta historia parece estar a punto de concluir.

Felipe VI, probablemente no verá las próximas navidades como rey de España. Quizá él no tenga la culpa, pero representa una institución que su padre se ha encargado de enfangar a lo largo de cuarenta años de juergas y desenfrenos sexuales que afloran con fuerza creciente. Se le achacan además otros chanchullos de comisionista en gestiones ante monarcas árabes por contratos de suministro de petróleo. Es decir, que los españoles hemos pagado un «plus adicional» por la compra de combustible. Se dirá que la comisión la pagaban los suministradores, pero al final todo se incluye en el precio a pagar por el contribuyente. El IVA se acumula y se descuenta hasta que el consumidor final tiene que abonarlo. Todo un invento.

El propio Felipe VI mintió a sus padres respecto a su señora actual. Ocultó un aborto anterior y quién sabe qué otras cosas más. El matrimonio acabó desatando la tragedia en la propia familia de la reina y un ex marido insultó gravemente al monarca emérito. Un desastre creciente, un descenso paulatino a los infiernos de un sistema que comenzó a funcionar a raíz de la muerte del dictador y que ha ido consumiéndose como una vela hasta traernos a la situación actual.

Se ha proclamado la desmemoria histórica que repite la guerra del 36 en modo virtual. El ejército de fantasmas republicanos convocado por “Aragorn, Sánchez y demás” carga contra los “orcos” de Vox y demás insoportable ultraderecha. España camina hacia su desmembración en ocho reinos. Ocho nuevos Estados dentro del territorio nacional. Los ha  contabilizado el alegre bailarín Iceta, submarino nacionalista catalán en el PSOE  y miembro del club LGTBI, al mando de la nave fantasmagórica que navega entre el asombro y la sonrisa cómplice de la Europa que nos iba a salvar de todos los golpes de Estado.

Singular importancia en la destrucción nacional tiene eso que hemos dado en llamar «Estado de Derecho». El sistema judicial español es, en estos momentos, incomprensible. Las sentencias dependen del clamor popular convenientemente filtrado y precocinado por los medios de comunicación, en especial, las televisiones. Depende también de la adscripción ideológica del magistrado, magistrada de turno.  La ley escrita ya no rige como fuente última del derecho español. La opinión del juzgador (juzgadora en la mayor parte de los casos), prevalece; siempre atenta al ejercicio tranquilo de la funcionarial y vitalicia profesión con fines de semana libres y vacaciones de verano. Amén de con la vista puesta en la promoción posible dentro del escalafón judicial. Sentencias sugeridas por el ejecutivo de turno, por el poder prevalente que deja fuera de incómodas comparecencias a Pujol y otros privilegiados de esta nación y, por el contrario, se ensaña hasta el delirio con jóvenes españoles por creer que todo el monte sexual publicitado por televisiones, internet y otros medios de comunicación, es orégano.

Y por último y no menos importante, la abolición de la religión católica tradicional, prostituida por un engendro guitarrero y cantarín que a raíz del concilio Vaticano II ha acabado por entronizar en los jardines del Vaticano a ídolos selváticos adorados por indígenas amazónicos acompañados por eminentes obispos y cardenales que niegan la divinidad de Cristo, adoran la religión judía, la islámica, la budista y cuántas más mejor, siempre que no sea la cristiana. El singular fenómeno, trasladado a España ha dado a luz una serie de nuevas religiones nacionalistas, adoradoras de “amalur”. Religiones de raíz druídica, montaraz y boscosa que han expulsado al Santísimo a un lateral de los templos y reducido a nuestra Santísima Virgen a la condición de leyenda resultante y heredera de antiguas creencias matriarcales.

El desastre, pues, es inminente y probablemente, si no media intervención sobrenatural en atención a los servicios prestados en el pasado por esta pobre nación, inevitable. La Vírgen del Pilar nos proteja.

viernes, 13 de diciembre de 2019

BORIS JOHNSON GANA

Viajeros del tren nocturno
Lluvia mortal














Parece que Boris gana. Es posible que finalmente se consolide el Brexit. Para disgusto mayúsculo de la progresía internacional y sobre todo de la progresía interna española. Los corresponsales de TV en la Gran Bretaña, muy preocupados por el posible triunfo del rubio, advertían una ligero repunte de las posiciones antibrexit y sonreían esperanzados. Muy atentos todos ellos a las encuestas de siempre, las de Tezanos y compañía. Pero ya se sabe que los ingleses son muy suyos. Los políticos british prometen cosas y a diferencia de los españoles, las cumplen. Cameron se lió a prometer referendums y casi se le va de las manos el de Escocia. Un susto de muerte. Pero sí se le fue el del Brexit. Los británicos quieren largarse de esta Europa invadida por el Islam en lo político y por Alemania en lo económico.

Hoy habrá llanto y sentimentalismo a paletadas en nuestros telediarios. Los british se van definitivamente. Hay que reconocerles agallas. Se largan antes de que el venenoso europeismo acabe por reducir a escombros la UK como está ocurriendo en España. Seguir en la UE equivale a referendums de independencia hoy sí y si no se consigue, mañana de nuevo.

Muchos esperamos que de una vez por todas alguien rompa el engendro insostenible de una unión compuesta de veintisiete países totalmente distintos. No hay idioma común, no existe una cultura compartida. Solo un tinglado económico de libre comercio de las cosas, mientras la libre circulación de ciudadanos es una entelequia imposible. Solo las élites intelectuales, solo los mejores de entre los españoles pueden encontrar trabajo en Alemania o en Austria y similares. El grueso de nuestros jóvenes languidece entre sexo descontrolado, drogas y fiestas de fin de semana organizadas por el consistorio.

El euro ha sido un disparate para España. Ni siquiera se tuvo la prevención de traducir la nueva moneda a la realidad de un país incapaz de competir con la potencia industrial y económica alemana. Si hubiéramos contado en céntimos, si en vez de un euro hubiéramos dicho cien pesetas nuevas equivalentes a cien céntimos de euro, todo habría ido mejor. Antes del euro, un café costaba ochenta pesetas en algunas partes de España, en otras cien. A partir del euro pasó a costar una moneda muy similar en apariencia a las de cien pesetas anteriores, solo que la moneda equivalía a ciento sesenta y seis pesetas reales.

El dislate se solucionó poniendo en el mercado lo que en España teníamos de más valor. Nuestras viviendas. Nuestro patrimonio material acumulado a lo largo de décadas de trabajo y emigración de nuestros abuelos, todos ellos con morriña y vocación de vuelta a la tierra madre. Un piso costaba cien mil euros. Psicológicamente cien mil era una cantidad aceptable. Si en vez de cien mil se hubiera hablado de diez millones de pesetas nuevas, de céntimos de euro, la percepción psicológica del riesgo hubiera sido más realista.

Veremos lo que ocurre ahora. La UE contraatacará. Los mal pensados pensamos que hay algo maligno dentro de esa organización. Escupe sentimentalismo unionista a paletadas. Emite euros a mansalva a gobiernos incapaces como los que padecemos desde hace tiempo en España. Pero hay alguien detrás que espera cobrar la deuda con intereses usureros. Y si no al tiempo. Al poco tiempo. Veremos lo que pasa en el partido de fútbol entre el Barcelona y el Madrid. Si hubiera cierta sensatez en este país, el partido se jugaría en Cáceres, o no se jugaría, o se haría algo para que los barcelonistas jugaran la liga francesa. Cualquier cosa antes de dejar que ocurra alguna desgracia irreparable. En el Reino Unido tienen a Boris, en España tenemos a Sánchez. Una gran diferencia.




AGENDA 2030

 No sé en qué consiste. Solo leer o escuchar el concepto me produce rechazo. Pero viendo como evoluciona el mundo actual puede encontrarse a...